El autor del libro es Hans Graf Huyn, diplomático y político, realizó estudios de Derecho, Ciencias Políticas, Filosofía e Historia. Como miembro del Servicio exterior alemán participó en 1956 en las negociaciones del tratado de la Comunidad Económica Europea. Ha prestado servicios en las embajadas alemanas de Túnez, Dublín, Tokio y Manila. Sus numerosas publicaciones y colaboraciones periodísticas giran fundamentalmente en torno a la historia y las relaciones internacionales. En este libro resalta las consecuencias negativas que para el hombre de nuestro tiempo ha tenido su pretensión de total autonomía. Para el autor del libro, la crisis de Occidente viene a revelarse como la propia del hombre autónomo. Es un libro imprescindible sobre el que cimentar el futuro de Occidente.
Veamos un fragmento:
“Desde Rusia, la voz de Dostoyevski señalaba los límites con que ha de tropezar la rebelión del hombre autónomo contra Dios. Cuando los hombres -dice- hayan llegado incluso «a derrumbar los templos y cubrir con un baño de sangre la tierra», caerán en la cuenta finalmente de que son «unos rebeldes deleznables, incapaces de aguantar su propia rebeldía-". Hombre cristiano en su indagar sobre Dios, Dostoyevski se muestra convencido de que «la naturaleza del hombre no soporta la blasfemia contra Dios y acaba siempre infligiéndose un castigo por ella»
Por aquellos mismos años, Friedrich Nietzsche -también buscador de Dios, si bien atormentado por su lucha interior entre la fe y el descreimiento- anunciaba una «muerte de Dios» determinada por la “hybris”, la soberbia de los hombres. “Hybris” y nada más es hoy nuestra postura ante la naturaleza, nuestra dominación de ésta con ayuda de las máquinas y de cuantos hallazgos proporciona una inventiva técnica e ingenieril desenfrenada. Hybris es nuestra postura respecto a Dios, esto es, frente a cualquier supuesta araña de finalidad y de moral que pudiese alentar tras la textura de la red complejísima de la causalidad'". Lobreguez y tinieblas en la vida humana vislumbraba Nietzsche como la consecuencia del negar a Dios: «Ese magno acontecimiento de los últimos tiempos, esa idea de que "Dios ha muerto", de que la fe en el Dios de los cristianos ha perdido toda credibilidad, comienza ya a proyectar su sombra sobre Europa. Pocos son, pero algunos hay al menos que, mirando el espectáculo con ojos preñadas de profundo recelo, ven un sol precipitarse en el ocaso, una antigua y arraigada confianza convertirse en duda. Para ellos, este antiguo mundo nuestro se vuelve cada día más hosco, más sombrío, más extraño, más "viejo".
Pero hay algo más grave. Tal es la magnitud del hecho, y tanto escapa el mismo a la facultad de comprensión de la gran mayoría, que ni siquiera la noticia de su existencia ha logrado aún prender en ellos. Mucho menos abundan quienes puedan hoy saber exactamente lo que ha sucedido y, más aún, todo lo que mañana habrá de hundirse, arrastrado a sepultarse con la fe que le servía de cimiento, de refuerzo y de sustancia nutritiva: por ejemplo, toda nuestra moral europea. De la espesa sucesión de ruinas, destrucciones, hundimientos y subversiones que anuncia su llegada, ¿quién podría entrever hoy lo suficiente para ser el maestro y oráculo que explique la lógica brutal de tanto horror?
1 comentario:
Excelente trabajo. Los demás siguen practicando la política del avestruz.
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