jueves, 10 de julio de 2008

4º Comentario de Ética:La eutanasia. 2ª Evaluación.

Cuando se trabaja por nuestros políticos el borrador sobre una ley reguladora de la dignidad de las personas ante la muerte, es conveniente conocer en qué consiste la dignidad de las personas y no confundir conceptos. Creo que todas las personas están de acuerdo en que los médicos y sus investigaciones luchen por conseguir los mayores avances en el tema de sedación paliativa; igualmente nadie desea, ni los médicos tampoco una obstinación terapéutica. Por ello, como dice el doctor Marcos Gómez Sancho, director de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, es conveniente distinguir los aspectos positivos que una ley de una futura muerte digna ofrezca.
Uno de estos aspectos positivos sería la mayor atención domiciliaria para que los enfermos puedan morir en sus casas. Impulsar esta atención domiciliaria sería maravilloso, porque suministraría los recursos suficientes para que el deseo de todo enfermo de morir en su casa se lleve a cabo.
Igualmente, sería positivo apoyar el testamento vital y la limitación del esfuerzo terapéutico que están establecidos tanto en los códigos de ética como en la buena práctica médica.
Ahora bien, dicho esto, hay que evitar que la ley que regule una muerte digna intente promocionar que la dignidad en el proceso de morir pasa por acabar con la vida del enfermo. En este sentido, el doctor Marcos Gómez nos recuerda que es en las unidades de paliativos donde menos se oye la palabra "eutanasia", lo que demuestra que cuando un enfermo está atendido adecuadamente, deja de pedir que se acabe con su vida. No olvidemos que muchos enfermos más que pedir que los maten están pidiendo que se preocupen por ellos, que no se les abandone y que le quiten el dolor.
La sociedad tiene que pensar qué está dispuesta a hacer para que un hombre no pida que lo maten y en ello desarrollar todo su esfuerzo y avance técnico para lograrlo y no desarrollar una ley que promocione la muerte del enfermo como solución. Nadie puede dudar que un país que no preste atención de calidad a los pacientes en situaciónes límites y terminales comete un acto de barbarie, porque cuando los enfermos están bien atendidos y ven que se atiende bien a sus familiares, cuando sufren menos porque se encuentran escuchados y tinenen a quien acogerse, entonces tienen la oportunidad y el deseo de vivir hasta el último suspiro.
En este mismo sentido, se pronuncia la editorial de nuestra revista.

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