martes, 22 de julio de 2008

Libro del mes (agosto 2008). Cómo convertirse en un icono progre.

El autor del libro es Pablo Molina (Murcia 1967) es columnista en Libertad Digital y de la edición regional de Murcia del periódico La Razón. Es colaborador habitual en diversas revistas de pensamiento liberal-conservador como La Ilustración Liberal, Empresas Políticas o Razón Española.
Actualmente dirige la delegación de Libertad Digital Televisión en Murcia. En 2006 publicó el libro "La dictadura progre" Ed. Sekotia.
El libro aclara cómo determinadas personas que se dedican a criticar el sistema actual se benefician de él, cómo disfrutan de una envidiable posición económica y critican el capitalismo del que se lucran, cómo se definen como progres y, en última instancia se enorgullecen de una ideología pública tercermundista, pero en su vida privada llevan una vida hipercapitalista. Unos ejemplos nos aclaran esta actitud hipócrita de algunos: Chomsky ha criticado a aquellas personas ricas que hacen lo posible para defraudar al Estado y no pagar los impuestos respectivos en lo tocante a las herencias; pues bien él ha cedido los derechos de autor de su producción literaria a fideicomisos cuyos titulares son dos de sus hijas, para que llegado el momento de su muerte el Estado no vea ni un solo centavo.
Joss Stone, ante el peligro del cambio climático, aconsejaba, en uno de los conciertos a que fue invitada, que los ciudadanos deberían apagar las luces de las habitaciones vacías, que reciclaran la basura, que plantaran árboles......; eso sí, exigió mientras hablaba en público, que la limusina que la transportó al lugar del evento permaneciera en marcha con la climatización encendida, de forma que cuando volviera a montarse en el coche, un par de horas después, la temperatura del habitáculo estuviera perfecta.
La crítica fundamental de Pablo Molina aparece en la página 13 y dice así.
"La gran masa social que en España favorece a la Izquierda dejó de considerar necesario dotarse de ideas y comprendió que resultaba mucho más cómodo guiarse por una fácil intuición. Bastaba con tener identificado a un enemigo con el que hay que ser implacable en cualquier caso y bajo cualquier circunstancia; el enemigo es el capitalismo (del que disfrutan), los Estados Unidos (cuya salvaguarda mundial de las libertades les protege), la globalización ( que no logran definir), Israel (país del que nada saben), la Iglesia (que reza por ellos), la llamada derecha española (que tantas ventajas les ha dado).
Bastaba con sumarse ciega y acríticamente a las causas con las que la descolocada izquierda ha sustituido sus nocivas propuestas de antaño: el calentamiento global, la multiculturalidad, la España plural, los papeles para todos, el matrimonio homosexual, la canonización del terrorismo palestino, la beatificación de la delincuencia okupa.......; es decir, las ideas se han sustituido por prejuicios, con lo que el progre evita la discusión cabal, que siempre exige un esfuerzo de formación e información y recurre sistemáticamente al etiquetaje del contrario, trocado en apestado, en no-persona, en cosa despreciable".

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