viernes, 20 de junio de 2008

4º Comentario de Filosofía.El hombre de las cavernas. Trabajo. 2ª Evaluación.

Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) es un escritor británico que cultivó el ensayo, la narración, la biografía, la poesía, el periodismo y los libros de viajes. Escritor clarividente y cautivador por su clara expresión, su coherencia y profundidad.
El texto que comentamos pertenece a su libro "El hombre eterno". En él, Chesterton nos narra el origen del hombre separándose de las interpretaciones evolucionistas. Veámoslo.
"La mayoría de las historias acerca de la humanidad comienzan con la palabra evolución y con una exposición bastante prolija de la misma...................Hay un algo de lentitud, de moderación y de gradual en la palabra y aun en la misma idea. De hecho, aplicada a los hechos primitivos, no resulta una palabra muy práctica o una idea muy provechosa. Nadie es capaz de imaginar cómo de la nada pudo surgir algo..........Realmente es más lógico empezar diciendo"En principio un poder inimaginable dio lugar a un proceso inimaginable". Pues Dios es, por su misma naturaleza, un hombre que encierra misterio, y a nadie se le ocurrió imaginar cómo pudo ser creado el mundo, cómo no se le pasó por la cabeza la posibilidad de que el mismo pudiera crearlo. Pero el término evolución no es realmente acertado para dar una explicación. Tiene la desgraciada cualidad de dejar en muchas inteligencias la impresión de que entienden todo, por lo mismo que muchos de ellos viven en un mundo ilusorio tras haber leído el Origen de las especies.
La idea de ese acontecer moderado y lento, como la ascensión de una ladera, constituye gran parte de la ilusión. Es algo ilógico, al mismo tiempo que una ilusión, pues la lentitud nada tiene que ver con el asunto. Un suceso no es más o menos comprensible en función del tiempo que tarde en producirse. Para un hombre que no cree en los milagros, un milagro lento será tan increíble como uno repentino. Con un simple toque de varita, Circe la hechicera podría haber convertido en cerdos a los marineros, pero no resultaría menos impacta te que un marino amigo nuestro fuera convirtiéndose paulatinamente en un cerdo con sus pezuñas y su rabo rizado.
A pesar de todo, es fácil encontrar en el análisis racionalista de la historia esta curiosa y confusa idea de que las dificultades se evitan o los misterios se resuelven atribuyéndolos a un lento transcurrir del tiempo o a la presencia de algún elemento dilatorio.
Ahora bien, para abordar estos problemas sobre la existencia del hombre primitivo, es necesario partir de su mismo espíritu. al recrear la visión de las cosas primitivas le pediría al lector que hiciera conmigo una especie de experimento de simplicidad. No me refiero a la simplicidad del ingenuo, sino a esa especie de claridad que percibe cosas que existen, como la vida, más que palabras, como la evolución.
De esta forma centraremos nuestra atención y se podrá hacer patente el resultado de todo el asunto. Todo lo que sabemos, puesto que no sabemos nada más, es que la hierba y los árboles crecen, y que suceden otras muchas cosas extraordinarias: existen unas criaturas extrañas que se mantienen en el aire por el batir de unas alas de formas fantásticas y variadas o que evolucionan con soltura bajo el peso de las poderosas aguas. Otras extrañas criaturas caminan a cuatro patas o, en el caso de la más extraña de todas ellas, sobre dos.
Teniendo en cuenta que el tema abordado aquí es de historia y no de filosofía, únicamente es necesario señalar, en este sentido, que ningún filósofo niega que exista un misterio ligado a las dos grandes transiciones que se dan en la historia de la humanidad: el origen del universo y el origen de la vida. La mayoría de los filósofos posee la suficiente clarividencia para añadir a éstos un tercer misterio, ligado al mismo origen del hombre. En otras palabras, se construyó un tercer puente sobre un tercer abismo insondable en el momento en que aparecieron en el mundo lo que llamamos entendimiento y lo que llamamos voluntad. El hombre no es un mero producto de una evolución sino más bien una revolución............................Hoy en día no es difícil encontrar, en cualquier novela o en cualquier periódico, innumerables alusiones a un popular personaje conocido como el hombre de las cavernas. su figura nos resulta bastante familiar, tanto en el aspecto público como en el privado. Su psicología constituye un serio objeto de estudio tanto para la novela psicológica como para los tratados médicos sobre la materia. Por lo que alcanzo a entender su principal ocupación en la vida consistía en golpear a su esposa o en tratar a las mujeres en general con cierta violencia. Nunca me he topado con ninguna evidencia que corrobore esta idea y no sé en qué periódicos primitivos o en qué procesos prehistóricos de separación pueden estar fundados.
Continuamente se arguye, sin ningún tipo de explicación o autoridad, que el hombre primitivo agarraba un palo y golpeaba a la mujer antes de llevarla consigo.pero que aquellas mujeres insistieran en la necesidad de ser golpeadas antes de consentir que las llevasen consigo sugiere una enfermiza actitud de abandono y modestia por parte de la mujer. Y vuelvo a repetir que no acabo de entender por qué, siendo el hombre tan rudo, la mujer habría de ser tan refinada. El hombre de las cavernas puede haber sido bruto, pero no hay razón por la que hubiera de ser más brutal que los animales. Y no parece que el idilio amoroso de las jirafas o los hipopótamos del río se llevara a cabo con alguna de estas trifulcas o peleas preliminares...
Resumiendo, estos detalles de la vida doméstica de las cavernas me dejan perplejo ante el dilema de una hipótesis revolucionaria o estática. Y me gustaría contar con alguna prueba de aquello, pro desgraciadamente no he podido encontrarla. Lo más curioso es ésto: que mientras diez mil lenguas chismosas de carácter más o menos científico o literario parecen hablar al mismo tiempo de este desafortunado individuo a quien se ha dado en llamar hombre de las cavernas, el único elemento razonable y relevante que nos permite hablar de él como hombre de las cavernas, curiosamente, ha sido olvidado...De hecho se han interesado por todo lo que se refiere al hombre de las cavernas, menos por lo que hizo en la cueva. Y existen pruebas reales de lo que allí realizó. Son bastantes escasas, como ocurre con todas las huellas de la prehistoria, pero guardan una relación directa con el auténtico hombre de las cavernas y su garrote.......
Lo que se encontró en la cueva no fue el garrote, el horrible palo ensangrentado, cubierto de tantas muescas como mujeres fueron objeto de algún impacto. La cueva no era la cámara de ningún sanguinario pirata, llena de esqueletos de esposas asesinadas, o abarrotada de cráneos femeninos, alineados y resquebrajados como si fueran huevos. Era algo que tenía poco que ver, de una forma u otra, con las frases modernas y las implicaciones filosóficas y literarias que lo complican todo para que no podamos entender. Si deseamos contemplar el verdadero escenario del amanecer del mundo tal como en realidad es, lo mejor será imaginarnos la historia de sus descubrimientos como una leyenda de la tierra de la mañana.
Convendría que los investigadores modernos relataran sus descubrimientos con el estilo narrativo sencillo de los primeros viajeros, evitando toda esa reata de largas palabras, llenas de connotaciones y sugerencias irrelevantes. Entonces sí que podríamos hacernos una idea cabal de lo que sabemos acerca del hombre de las cavernas,o en todo caso, de la cueva.
En la cueva, al ser iluminada tras una larga noche de incontables siglos, revela en sus paredes unos perfiles grandes y extensos de colores terrosos muy diversos. Y, al seguir las líneas de aquellos contornos, reconoce, a través de aquel vasto y vacío transcurrir de los tiempos, el movimiento y el gesto de la mano de un hombre. son dibujos o pinturas de animales; realizados no sólo por la mano de un hombre sino por la de un artista. Dentro de las limitaciones de lo arcaico, aquellos dibujos muestran la tendencia de una línea alargad, amplia y vacilante que todo hombre que haya dibujado o intentado dibujar reconocerá siempre; y que cualquier artista defenderá siempre ante la crítica del científico.. Allí se muestra patente el espíritu experimental y aventurero del artista, el mismo espíritu que no se arredra ante las dificultades sino que las afronta. Como esa escena del ciervo volviendo la cabeza, en un gesto familiar en el caballo. ¡ Cuántos pintores modernos tendrían dificultades para representar esta escena! Muchos otros detalles parecidos denotan el interés y el placer con que el artista debió de haber observado a los animales. en este sentido podríamos decir que se trataba no sólo de un artista sino de un naturalista; el tipo de naturalista que busca reflejar fielmente lo natural.
En cuanto que tales indicios del pasado nos inducen a pensar en un individuo humano, el personaje que se presenta a nuestros ojos es un personaje muy humano e incluso humanizado. No se trata ciertamente de un personaje inhumano, como la idea que defiende la ciencia popular. Cuando novelistas, educadores y psicólogos de toda clase hablan del hombre de las cavernas, nunca lo hacen basándose en ningún elemento que se encuentre realmente en la cueva. Cuando el novelista escribe:" El cerebro de Dagmar ardía en chispas y sentía el espíritu del hombre de las cavernas alzarse en su interior", los lectores se sentirían muy decepcionados si la reacción de Dagmar fuera sencillamente la de levantarse y ponerse a dibujar grandes figuras de vacas en la pared de su habitación. Cuando el psicoanalista describe a un paciente: "Los instintos ocultos del hombre de las cavernas le están incitando, sin duda alguna, a satifacer un impulso violento", no se refiere al impulso de pintar con acuarela o de hacer estudios concienzudos de cómo el ganado mueve la cabeza cuando pasta. sin embargo, sabemos por un hecho real que el hombre de la cueva hizo estas cosas humildes e inocentes y no tenemos la menor prueba de que se dedicara a hacer acciones violentas y feroces. en otras palabras, el hombre de las cavernas, tal y como se lo presenta habitualmente, es simplemente un mito o más bien un engaño,pues mito cuenta al menos con un perfil imaginario de verdad. Todos los modos de hablar actuales están impregnados de confusión y de equívoco, sin fundamento en ningún tipo de evidencia científica y con el único valor de servir como excusa para un humor muy moderno de anarquía....
Pero no es éste el aspecto que nos interesa de las pinturas o la principal conclusión que se ha de extraer de las mismas. se trata de algo muy superior y más simple, tan superior y tan simple que cuando lo exponga por primera vez sonará infantil.
Con una mirada infantil, por lo que se desprende de esas pruebas, se podría afirmar que un hombre había representado animales con tones ocres rojizos sobre la roca, lo que se podría deducir de la propia experiencia, cuando se ha dibujado animales en muchas ocasiones con carboncillo y pinturas rojas. Aquel hombre había dibujado un ciervo lo mismo que cualquiera había dibujado en alguna ocasión un caballo, porque era divertido. Aquel hombre había dibujado un ciervo con la cabeza vuelta hacia atrás, lo mismo que cualquiera habría dibujado un cerdo con los ojos cerrados, porque entrañaba dificultad.......En cualquier caso está claro que con una mirada sencilla no se encontraría ningún signo evidente que le hiciera pensar en el crudo evolucionismo; porque no existe ninguno. Si alguien dijera que todas las pinturas habían sido dibujadas por San Francisco de Asís movido por un puro y elevado amor a los animales, no encontraría nada en la cueva que pudiera contradecirle.
En cierta ocasión conocí a una señora que, medio en broma, me comentó que la cueva era una guardería en la que se colocaba a los bebés para que estuvieran seguros, y que los animales coloreados se dibujaron en las paredes para su entretenimiento.....Y, aunque esto no era más que una bromas, atrae la atención sobre algunas de las hipótesis que hemos esbozado sucintamente.
La cueva podría haber tenido una finalidad especial como la bodega; podría haber sido un santuario religioso, un refugio de guerra, el lugar de reunión de una sociedad secreta o cualquier otra cosa. Lo que está claro es que su decoración artística es más propia de una guardería que cualquiera de esas quimeras asociadas a la violencia y al temor anárquicos. Me imagino un niño en aquellas cuevas. Es fácil imaginarse un niño cualquiera, de nuestros días o de tiempos remotos, haciendo un gesto como tratando de acariciar aquellos animales pintados sobre las rocas.
Cualquier evolucionista podrá llegar hasta el interior del mundo, alejándose tanto de los hombres como la otra cara de la luna, y vislumbrar en aquellos helados abismos o en las colosales terrazas de la roca, dibujados en los débiles jeroglíficos del fósil, las ruinas de las dinastías perdidas de vida biológica: ruinas de sucesivas creaciones y de universos separados más que etapas en la historia de una sola creación. Encontraría las huellas de monstruos de formas increíbles, muy por encima de nuestros conceptos acerca de las aves y de los peces, moviéndose a tientas, agarrando y palpando la naturalezas con todo tipo de extravagantes extremidades: cuernos,lenguas o tentáculos; formando un conjunto natural de criaturas fantásticas, con sus garras, sus aletas o sus dedos. Pero en ningún lugar encontraría las huellas de un dedo que hubiera trazado una línea significativa sobre la arena.En ningún sitio encontraría señales de una garra que hubiera comenzado a rasgar,siquiera débilmente, la silueta de una forma. Sería algo tan impensable en aquellas huellas olvidadas por el paso de los siglos como lo es hoy en las bestias y pájaros que contemplamos....
Y esta es la sencilla lección que nos enseña la cueva de pinturas en la roca; una lección demasiado sencilla para ser aprendida. Es una verdad sencilla que el hombre se diferencia de los brutos en especie y no en grado, y la prueba es ésta: que suena a perogruyada que el hombre primitivo dibujara un mono mientras que tomaríamos a broma si nos dijeran que el mono más inteligente había dibujado un hombre. Existe una clara división y desproporción que además es única. El arte es la firma del hombre.
Esta es la sencilla verdad con la que debería comenzar realmente la historia de los comienzos de la humanidad. el evolucionista se queda pasmado en el interior de la cueva ante cosas demasiado grandes para alcanzar a distinguirlas y demasiado sencillas para alcanzar a entenderlas. Intenta deducir todo tipo de cosas dudosas o sin relación directa con los detalles de las pinturas, porque es incapaz de ver el significado primario del conjunto. Saca conclusiones estrechas y teóricas acerca de la ausencia de religión o la presencia de superstición; acerca del gobierno tribal, la caza o los sacrificios humanos, o quién sabe que otros asuntos.
De todo lo dicho, el hecho principal que se desprende de la impronta dejada por el autor de aquellas pinturas de renos o de otros animales, es que aquel hombre sabía dibujar, mientras que el reno no......Si se tratara del resultado final del proceso normal de crecimiento biológico, como cualquier animal, sería muy curioso que no se asemejara lo más mínimo a ninguna otra bestia. resulta así que el hombre, en su estado natural, parece elevarse por encima de la naturaleza en mayor grado que si le considerásemos un ser sobrenatural.
Pero he empezado esta historia en la caverna, como la caverna de las especulaciones de Platón, porque ilustra particularmente el error en que se fundan las introducciones y prefacios puramente evolucionistas. No hay que empezar diciendo que todo era lento y sin discontinuidades y una mera cuestión de desarrollo y de grado, pues en las pruebas evidentes de las pinturas no existe ningún rastro de desarrollo o graduación. Las pinturas no fueron comenzadas por monos y terminadas por el hombre. El Pitecántropo no hizo un pobre esbozo del reno que luego rectificaría el Homo Sapiens. Los animales mejor dotados no dibujan cada vez mejores retratos, ni el perro pintó mejor en su período de apogeo que en su temprana y ruda etapa de chacal. El caballo salvaje no fue un impresionista y el caballo de carreras un post-impresionista....En otra palabras, toda verdadera historia de la humanidad debería comenzar con el hombre en cuanto tal, considerado en su absoluta independencia y singularidad respecto a todo lo demás y una prueba excelente de la independencia y misteriosa singularidad que lo rodea es el impulso artístico. Esta criatura era verdaderamente diferente de todas las demás porque era creador además de criatura. El ejemplo de la cueva nos muestra que de una forma u otra algo nuevo había aparecido en la noche cavernosa de la naturaleza, una inteligencia que es como un espejo, pues es realmente un elemento capaz de reflexión....el espejo es la única cosa que puede contener a todas las demás.....la verdad más sencilla acerca del hombre es la de que es un ser muy extraño, sin abundar en detalles, presenta una apariencia externa mucho más propia de alguien que trae costumbres extrañas de otras tierras que la de alguien que se haya criado en éstas..........................................Resulta antinatural considerar al hombre como el resultado final de un proceso natural. No tiene razón de ser considerar al hombre como vulgar objeto de paisaje. No es precisamente lo correcto verle como animal. No es una actitud sensata...El hombre es el microcosmos, es la medida de todas las cosas, es la imagen de Dios. Éstas son las únicas lecciones auténticas que se han de extraer de la cueva.

viernes, 13 de junio de 2008

3º Comentario de Filosofía. La verdad imposible.Trabajo 1ª Evaluación.

El texto está tomado del libro "La verdad, un consenso posible". Su autor es Rafael Corazón González (Córdoba, 1952), doctor en Filosofía y profesor de Secundaria en Málaga. Ha ejercido la docencia de la Filosofía durante veinte años. Ha publicado artículos y ensayos en revistas especializadas y varios libros, entre ellos éste que reseñamos que está publicado en la editorial Rialp.
El libro presenta un hecho incuestionable: los valores sobre los que se ha asentado Occidente han entrado en crisis. Entiende el autor que se deben recuperar los auténticos valores humanos y para ello es preciso encontrar la causa de su pérdida y encontrar la solución. Para ello, se hace un recorrido por la historia de la filosofía.
Nos vamos a situar en el capítulo titulado La verdad imposible, objeto de este comentario.
1. La verdad, un problema moderno.
Siendo el hombre un ser racional, siempre ha intentado buscar la verdad, porque, por puro sentido común, consideraba que guiarse por ella era el camino más seguro para vivir bien, para actuar de un modo acertado. Evidentemente todos somos conscientes de que incurrimos con frecuencia en el error, de que nos equivocamos; pero este hecho, por continuo que sea, no ha desanimado a la humanidad. Aunque a veces caigamos en el error, vale la pena buscar la verdad, y esta empresa es más valiosa que otras muchas que nos proponemos en la vida, a pesar de que en algunas ocasiones, o en muchas, fracasamos.
Ésta ha sido la opinión común durante toda la historia. Pero esta, vamos a llamarla así, tradición se ha roto en nuestros día. Hoy, se piensa, en muchos ambientes, que la verdad es una meta inasequible y que, por tanto, hemos de renunciar a ella. Lo llamativo es que los que han extendido esta certeza han sido, precisamente, los que de modo sistemático se dedicaban a buscarla: los filósofos, los que, en principio, eran amantes de la sabiduría y la deseaban con todas sus fuerzas. Lo que fue una conclusión "científica", ha pasado a ser bagaje común, y son ya muchos, al menos en Occidente, los que piensan que la verdad o no existe, o es imposible.
No se trata sólo de una tesis teórica, lo que sería una contradicción, sino de una "verdad" práctica, vivida a diario por muchos: se vive al margen de la verdad, se actúa "sabiendo" que lo que se hace no es seguro, que quizás sea equivocado, pero se vive, porque no hay más remedio que hacerlo. El clima de escepticismo es el ambiente en el que se mueven muchos de nuestros contemporáneos, convencidos firmemente de que no hay otro modo de vivir.
Para ilustrar este podemos hacer un recorrido por algunas teorías y corrientes filosóficas y por algunas opiniones comúnmente admitidas como "verdaderas".
a) El agnosticismo.
La primera sería el agnosticismo, entendida como aquella teoría que afirma que no es posible saber si Dios existe o no. El principal teórico de esta corriente fue, sin duda, Kant. En el siglo XVIII investigó y escribió ampliamente sobre este tema, y llegó a la conclusión de que la razón es incapaz de demostrar la existencia de Dios, aunque tampoco puede probar que no exista. El agnosticismo kantiano fue, sin embargo, puramente teórico, pues defendió, al mismo tiempo, que en la vida práctica hemos de postular la existencia de Dios y comportarnos como si, después de la muerte tuviéramos que rendir cuentas ante Él....
Los argumentos kantianos, de un modo u otro, se han repetido hasta la saciedad, y su conclusión es la base del cientifismo. Lo que Kant no logró imponer fue su tesis de que, a pesar de todo, debemos vivir como si Dios existiera; y es natural: eso es vivir como esquizofrénico, llevar una doble vida. Por eso nada tiene de extraño que la herencia kantiana se haya reducido al agnosticismo, tanto teórico como práctico. Pero la experiencia kantiana encierra una lección importante: no es posible vivir de espaldas a lo que conocemos, no vale actuar con los ojos cerrados, fiados en una fe carente de razones.
b) El escepticismo.
Otro hecho de experiencia cotidiana, que sirve de base al escepticismo actual, es el pluralismo ideológico de nuestra sociedad. Hay marxistas, socialdemócratas,liberales, católicos, protestantes, budistas......y cada una de estas formas de pensar defiende tesis opuestas, e incluso contradictorias, en temas fundamentales. Para unos, hay otra vida; otros, son materialista; unos consideran que el aborto es un derecho; otros, que es un asesinato; unos ven normal la homosexualidad, otros la consideran como antinatural, etc. Los ejemplos son muy numerosos y conocidos por todos.
¿Es posible llegar a un cierto acuerdo entre todos? Parece que sí, que todo Occidente admite al menos los Derechos Humanos. Pero la realidad lo desmiente, ya que estos Derechos son interpretados de modos distintos; basta con fijarse en el derecho a la vida y pensar luego en que casi todos los países que lo admiten, tiene legislaciones abortistas. Los defensores del aborto no se apoyan en la ciencia, en la medicina o en la biología, sino en razones de tipo ideológico: la libertad de la mujer, el derecho sobre el propio cuerpo, etc. Ahora bien, cuando la discusión toma estos derroteros es imposible ponerse de acuerdo.
Si no estamos de acuerdo en nada, o casi nada, se impone la conclusión del escepticismo: como la verdad no existe, cada cual puede opinar como quiera.
c) La teoría dialógica
Como una salida o solución a estos problemas, aunque con una cierta fundamentación filosófica, Habermas ha propuesto, si no en un método para llegar a la verdad, al menos un modo de convivir pacíficamente llegando a acuerdos ampliamente aceptados. Es la teoría consensual de la verdad. La sociedad no ha de admitir otros valores que los que ella misma, por consenso, adopte tras un debate exento de dominio. Se supone que si, en un debate, todos estamos dispuestos a oír a los demás, si además nadie cuenta con más medios para persuadir que sus buenas razones, y si no existen imposiciones, posiciones de fuerza o factores que distorsionen el diálogo, llegaremos a conclusiones razonables aceptadas, o al menos aceptables, por todos.
Hay un presupuesto de fondo en esta teoría: y es que nadie, si es razonable, pensará que él y sólo él, está en posesión de la verdad; todos podemos estar equivocados y todos podemos estar en la verdad, y nadie tiene derecho a afirmar que su opinión vale más que la de cualquier otro. Así, en igualdad de condiciones, el diálogo ha de ser el camino para llegar a consensos universalmente válidos.
La teoría de Habermas es, en principio, razonable. Pero, además de utópica, adolece de dificultades que no pueden solucionarse. De entrada, y no es poco, deja sin voz a los no nacidos, a los niños, a los enfermos o retrasados mentales, a los ancianos que han dejado de "regir", a las generaciones futuras....que sin embargo también tienen intereses respetables. Dicho de otro modo: lo que Habermas defiende es un "procedimiento" para alcanzar acuerdos, no un conjunto de verdades o tesis verdaderas. Por eso, porque no defiende ninguna verdad, su procedimiento es tan razonable como el opuesto ya que, en el fondo, ni es ni deja de ser razonable: se trata de una propuesta voluntarista no fundada en "razones" de peso, o sea, verdaderas.
A la pregunta: ¿de quién puede garantizar que está en la verdad? , Habermas contesta que nadie. Pro en ese caso tampoco el consenso es garantía suficiente. el consenso no deja de ser un acuerdo, un pacto, meramente práctico, que deja de lado el verdadero problema de fondo.
Cuando se niega la posibilidad de conocer la verdad, las ideologías ofrecen un sustitutivo más emocional que racional que, por ello, impide pensar con libertad. Son, en terminología kantiana, objeto de fe racional: son los "intereses" de la razón los que obligan a postular una serie de tesis que la propia razón no puede probar, pero que hay que admitir si es que se quiere alcanzar determinadas metas. Hace años se hablaba del "ocaso de las ideologías"; hoy comprobamos que no es así; al contrario,: se ha ideologizado todo. Las ideologías no buscan la verdad sino que parten de ella; por eso es tan difícil el diálogo social: las ideologías no admiten críticas, porque todas las que se hagan serán externas y no les afectarán.
Podríamos continuar examinando autores y corrientes, pero, por desgracia, no encontraremos propuestas mejores.........Por eso, es suficiente con el panorama ya visto.
Occidente.........ha dejado de creer en la verdad..................Incluso se considera que el escepticismo es bueno, o al menos tiene su ventaja, porque impide que surjan nuevos dogmatismos o fanatismos, porque facilita la convivencia en una sociedad pluralista...........Pero no cabe duda de que tiene también otros aspectos muy negativos.
Una cultura escéptica es una cultura al borde del nihilismo, sin valores, y, por tanto, sin respeto a la persona. Es cierto, por ejemplo, que se ha llegado a concretar una lista de Derechos Humanos aceptados por la mayor parte de los Estados, pero también lo es que, en la práctica, se respetan poco. La sociedad actual que debería ser más tolerante por escéptica, no lo es; es bastante intolerante en muchas cuestiones y, en cambio, es permisiva en otras; y el pemisivismo no es lo mismo que la tolerancia: Tolerancia significa no reprimir un mal, que se reconoce como tal, para evitar otro mayor; permisivismo, en cambio, es indiferentismo ante el bien y el mal, igualación de todos los valores o, lo que es lo mismo, pérdida de todos.
¿Se puede vivir al margen o por encima del bien y del mal? Si se hace nadie tendrá autoridad moral para erradicar la violencia, la injusticia, la deslealtad, y la mentira, porque estas nociones pierden su significado. Y esto es lo que de hecho está sucediendo con los Derechos Humanos. Es muy significativo que cuando se redactó la Declaración Universal de Derechos Humanos no se pudiera indicar, en el Preámbulo, cuál era su fundamento. Y no se hizo porque fue imposible lograr un acuerdo.......Esto quiere decir que no son más que derechos positivos...;bastaría otro acuerdo para acabar con ellos........ Hobbes lo exprexó bien: auctoritas, non veritas, facit legem
Una sociedad así está siempre amenazada, porque carece de una base o un fundamento sólido
2.-La secularización de la cultura, del hombre y de la razón.
En los capítulos siguientes se intentará mostrar que el concepto de secularización no pertenece al campo semántico de las emociones, los sentimientos, o lo irracional. La secularización afecta al hombre en su totalidad, porque la persona está esencialmente llamada a la trascendencia,a algo que la supera y que, por tanto, supera también el mundo. Si se seculariza al hombre, se pierden los valores trascendentales y se le amputa lo más propiamente humano. Esto es lo que quiero demostrar: El intento de hacer del hombre un ser autónomo de todo, un ser liberado de la naturaleza, de la realidad, de los demás, de la tradición, de Dios.....lo atrapa no ya en este mundo, sino en un ámbito infrahumano en el que es difícil coexistir con nada.
Encerrado en sí mismo, el hombre no puede llegar a la verdad, como tampoco puede llevar al bien; no puede amar y se hace muy difícil la convivencia...........porque la verdad es, por el contrario, la apertura a la trascendencia: al mundo, a los demás y a lo divino..............La idea de que, para saber si estamos en la verdad, sólo contamos con la propia razón, es una idea moderna; si fuera así sería imposible salir de la duda; y esto es lo que ha ocurrido.........................................................Esto pone de manifiesto que el ideal ilustrado de emancipación y autonomía sigue vigente, pero llevado hasta sus últimas consecuencias.
¿Somos realmente dueños absolutos de nosotros mismos? Esa es la cuestión esencial, el tema clave que explica la situación cultural de Occidente respecto de la verdad y de los valores morales. si la última instancia de decisión, en todos los ámbitos, es la subjetividad, es imposible aceptar un criterio objetivo que pueda hacer posible la convivencia.......Esto es lo que aquí titulamos como "secularización". Pro este proceso no es irreversible.....Perder la verdad es perder el norte, y así, aunque todo progrese muy de prisa, no se sabe hacia donde vamos. La historia de la filosofía, en cambio, manifiesta lo contrario: aunque cada hombre haya llevado una vida azarosa, la humanidad tenía claras una metas, unos objetivos por los que valía la pena emprender grandes proyectos y realizar grandes empresas. El hecho mismo de que sólo valga la pena vivir si hay algo por lo que valga la pena dar la vida, aceptado desde Sócrates.....pone de manifiesto que la persona tiene un fin trascendente..................................Mostrar ésto será el contenido de los siguientes capítulos.

martes, 3 de junio de 2008

1º COMENTARIO DE ÉTICA




Se plantea el poder de la televisión en la formación y educación de nuestros alumnos y ciudadanos en un mundo donde ésta adquiere más cotas de dominio casi siempre en perjuicio de la preparación cultural. Es una llamada a los intelectuales y a la escuela para poner los medios necesarios y detener esta nueva educación de analfabetos a través de este medio cada vez más importante.



“Los intelectuales no han sido capaces de contrarrestar. Lo fundamental es esto: en el mundo televisivo, ya no son necesarios. Primero, porque socialmente no se siente la necesidad de contar con las opiniones de unos señores que son más sabios que los demás en determinadas materias, pero cuyos puntos de vista, en la medida que se pretenden normativos, forzosamente chocan con una cultura social fundada sobre el individualismo y el relativismo. En segundo lugar, el intelectual ya no es necesario porque su lenguaje se complace mal con el lenguaje de la comunicación televisiva, ya que no es el lenguaje lógico (de logos), sino que es un lenguaje esencialmente afectivo, donde la identificación empática del espectador con el comunicador es mucho más importante que las ideas que se transmiten y ello, aunque nos conste que el comunicador en cuestión puede ser un perfecto botarate. Añadamos una última razón: el propio vehículo de expresión que el intelectual utiliza es incompatible con el universo de la tele. El intelectual, para hacerse presente en la sociedad, necesita la letra impresa: es ella la que fija el concepto, admite la reflexión y permite tomar posiciones. Pero la imagen funciona de otra manera. Jünger, en “La tijera”, lo explica así: la enorme afluencia de imágenes favorece un nuevo analfabetismo. La escritura es sustituida por signos; es observable una decadencia de la ortografía. La consecuencia que de ello se sigue es una vulgarización de la gramática.”


(Informe sobre la televisión. El invento del Maligno. Autor: José Javier Esparza. Editorial: Criterio Libros.)

Libro del mes (Junio 2008): Las dimensiones de la persona.

El autor del libro es Tomás Melendo, catedrático de Metafísica en la Universidad de Málaga, miembro del Instituto de Ciencias para la Familia y de la Sociedad Española de Bioética. Ha publicado más de treinta libros entre los que menciono este mes el libro publicado en nuestro blog: "Las dimensiones de la persona".
En este libro, Melendo establece la diferencia del ser humano con el resto de los seres. Mientras la sustancia del resto de los seres se agota en su misma sustancia, el ser humano, al ser una sustancia inconclusa tiene la necesidad de desarrollarse como persona. Y, en este desarrollo, apoyado en la razón busca la VERDAD; apoyado en la libertad busca EL BIEN y apoyado en su estructura espiritual se abre a LOS DEMÁS y a DIOS.
Este desarrollo lo convierte en un ser absoluto, capaz de superar las condiciones empobrecedoras de la materia y convertirse en un ser con capacidad de trascendencia.
Leamos algún fragmento de su libro:
"En su acepción más básica, el hombre es un absoluto en cuanto se encuentra desligado ab-suelto-de las condiciones empobrecedoras de la materia; es decir, en cuanto no depende intrínseca y substancialmente de ella..............no quiero decir con esto que cada uno.....no tenga un componente material constitutivo, sino que, en cuanto persona, no se agota en él.....
¿Cómo se advierte esta característica tan fundamental...?
Por las operaciones superiores que el hombre realiza................la intelección, el amor, el obra libre.................
el ser de las realidades infrapersonales se sumerge y dispersa en última instancia en los elementos materiales que lo constituyen, decae al nivel de éstos; al contrario, la corporeidad del sujeto humano es recogida y elevada al rango de lo personal, y reposa también ella en la soberana consistencia del alma que la ensalza".

viernes, 16 de mayo de 2008

2º Comentario de Filosofía¿Qué es Filosofía? Ortega y Gasset. 1ª Evaluación.

Para los antiguos, realidad, ser, significaba cosa; para los modernos, ser significaba "intimidad", "subjetividad". Para nosotros, ser significa vivir y por tanto, intimidad consigo y con las cosas...Refresquemos, en pocas palabras, la ruta que nos ha conducido hasta topar con el "vivir" como dato radical, como realidad primordial.
La existencia de las cosas como existencia independiente de mí es problemática, por consiguiente, abandonamos la tesis realista, para los que realidad significaba "cosa". Es, en cambio, indudable que yo pienso las cosas, que existe mi pensamiento y que, por tanto, la existencia de las cosas es dependiente de mí; esta es la primera parte de la tesis idealista que aceptamos. Ahora bien, cuando el idealismo afirma que las cosas dependen de mí, son pensamientos en el sentido de que son contenidos de mi conciencia, estados de mi yo, no aceptamos esta segunda parte del idealismo. Y no lo aceptamos, porque el modo de dependencia entre el pensar y sus objetivos no puede ser, como pretendía el idealismo, un tenerlos en mí, ante mí. Al revés, yo me doy cuenta de que pienso cuando, por ejemplo, me doy cuenta de que veo o pienso un estrella; y entonces de lo que me doy cuenta es de que existen dos cosas distintas, aunque unidas la una a la otra.
Por tanto: la verdad radical es la coexistencia de mí con el mundo. Existir es primordialmente coexistir.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Comentario 3º trimestre.Técnica,medicina y ética.Autor: Hans Jonas. 1ª Evaluación.

Hans Jonas (1903-1993) es un referente para los estudiosos de bioética, tecnoética y ética ecológica. Enemigo de las utopías, nos lleva a pensar los límites del poder, pues toda utopía sabe como comienza, pero no como termina y ese fin puede ser catastrófico.
Texto: Desde mediados de siglo pasado y de forma acelerada en el nuestro, vivimos un traspaso cada vez más irresistible de la teoría, por pura que sea, al campo vulgar de la práctica en forma de técnica científica. El mandato de Francis Bacon de aspirar al poder sobre la naturaleza y elevar a través de él el estado material del ser humano se ha convertido en una verdad activa por encima de todas las expectativas.
Ahora bien, quien ensalza a la ciencia por sus beneficios la expone también a la pregunta de si todas sus obras son beneficiosas. Por consiguiente, ya no es una cuestión de buena o mala ciencia, sino de buenos o malos efectos de la ciencia.
La respuesta simplista es que el investigador, dado que no tiene poder alguno sobre la aplicación de sus descubrimientos, tampoco es responsable de su abuso. El razonamiento es muy simple. Los problemas de conciencia de los investigadores atómicos después de Hiroshima apuntan a ello. No sólo los límites entre teoría y práctica se han vuelto imprecisos, sino que ambos están fundidos entre sí, de forma que la coartada de la teoría pura y con ella la inmunidad moral que permitía, ya no existe.
El problema es que la pura economía de los avances técnicos exige la colaboración del Estado, su padrinazgo. Así, reina el puro entendimiento: de forma abierta, el valor de uso esperado se alega en la solicitud de subvención como fundamento de su recomendación, o se especifica directamente como fin en su ofrecimiento. En resume, se ha llegado a que las tareas de la ciencia sean determinadas cada vez más por intereses externos, con lo cual desaparece más la coartada de la teoría pura y desinteresada y la ciencia entra de lleno al reino de la acción social, donde todo el mundo tiene que responder de sus actos. Máxime en la acción técnica aplicada a la vida y a la manipulación genética.
La comunidad investigadora tomó conciencia de lo inusual y amenazador de la acción iniciada en este último terreno de la vida y guardó un moratoria para estudiar y examinar los riesgos. Pero, desde hace poco, la preocupación se ha evaporado de los portavoces de la ciencia...era exagerada, se dicen a sí mismos y al público....y además entretanto la técnica ha pasado ya a manos comerciales e industriales, menos sensibles a los escrúpulos de los delicados científicos. Más exactamente: científicos menos delicados se han convertido en empresarios para la distribución lucrativa de los productos de su investigación.
No es posible prever qué arbitrario camino tomarán estos recién llegados al ecosistema, mediante qué mutaciones propias podrán sustraerse al previsto control biológico.
Lo que digo es que el bien público al que afecta tiene que tener voz en él....desde fuera, si es necesario, desde dentro, desde la conciencia del propio investigador, si es posible.
En conjunto, hemos de confesar para terminar que el problema de cómo responder a la enorme responsabilidad que el casi irresistible progreso científico-técnico deposita tanto sobre sus titulares como sobre la mayoría que lo disfruta o sufre sigue sin estar resuelto, y que los caminos para su solución están en sombras. Sólo los inicios de una nueva conciencia que, aún parpadeante, acaba de despertar de la euforia de las grandes victorias a la dura luz diurna de sus riesgos, y aprendan nuevamente a temer y a temblar, permiten la esperanza de que nos impongamos voluntariamente barreras de responsabilidad y no permitamos a nuestro tan acrecido poder dominarnos por último a nosotros mismos (o a los que vengan detrás de nosotros).

domingo, 4 de mayo de 2008

Libro del mes(mayo2008)Los garabatos de Dios

Olga Bejano Domínguez nace en Madrid (1963). En 1987, un enfermedad neuromuscular empezó a paralizar lentamente todo su cuerpo. Aún así, escribió artículos relacionados con la vida y la enfermedad. En 1997 publica el libro VOZ DE PAPEL. El pueblo riojano la proclama Riojana del año y en Junio del mismo año le conceden la Medalla de oro de la Rioja.
Gracias a unos movimientos casi imperceptibles en su mano derecha ha inventado su propio sistema de comunicación perfectamente traducible al abecedario.Su enfermera interpreta lo que aparentemente son unos simples garabatos. Gracias a ellos escribió el enorme éxito editorial ALMA DE COLOR SALMÓN y, ahora, LOS GARABATOS DE DIOS.
Representa un canto a la vida y una superación del sufrimiento y la enfermedad y con su ejemplo nos pone de manifiesto que toda vida tiene sentido: el camino hacia Dios.
Muchas personas me dicen: "Tienes que explicar mejor cómo te comunicas, porque incluso los que hemos leído tus libros pensamos que escribes con la mano y, cuando uno te ve, en realidad es una experiencia impresionante comprobar que lo que mueves no es la mano, sino la cadera y la pierna derecha con pequeños impulsos". Pues bien, desde 1987 hasta 1994 escribía con una letra legible. A finales del año 1994, mis dos brazos y mis dos manos se paralizaron por completo. Todas mis limitaciones son muy duras, pero lo que peor llevo es la de no poder hablar. Si pudiera hablar, mi sufrimiento se reduciría a un sesenta por ciento, o así lo creo. En los primeros tiempos me consolaba el hecho de poder escribir, aunque fuera en la cama; pero, al ir perdiendo facultades, cuando ya no me era posible escribir, no me rendí y comencé a hacer todo tipo de pruebas con pizarras y pizarritas. Hasta que un día le dije a mi madre:"Colócame el brazo derecho entre mi cuerpo y el reposabrazos derecho de la silla de ruedas. Pon un cuaderno entre las piernas y un rotulador entre los dedos índice y pulgar de la mano derecha". Probamos con diversos tipos de cuadernos hasta que el más sencillo, del tamaño de media cuartilla, con las tapas blandas, fue el que dio resultado.......El regazo es mi pupitre, y mi pierna derecha hace de mano. Me colocan la mano derecha encima del muslo derecho, y al mover la pierna con pequeños impulsos, van naciendo uno a uno mis benditos garabatos.Son letras normales, pero deformadas por la falta de fuerza. La enfermera tiene que ir aprendiendo cómo hago cada letra......Así que sólo puedo hablar con mi voz de papel tres horas al día, de una a dos y de cinco a siete, y sólo los días laborables, ya que los fines de semana y días festivos no dispongo de la enfermera........Cada día estoy un poco peor.Que no se rompa mi particular forma de comunicación es lo que a todas las personas que me conocen les parece un auténtico milagro.
Por eso, tras mucho orar y meditar, he decidido que los garabatos se merecen, como poco, aparecer en el título de este libro. Gracias a Dios, a las personas que Él ha ido poniendo a mi lado, y a que mis garabatillos siguen vivos, este libro no se ha quedado en el interior de mi cabeza y de mi alma.
En esta ocasión hablo de mi faceta espiritual.......Sólo el Cielo sabe el esfuerzo que me ha costado escribir este libro.
Bendito sea el Dios que quiso darme un alma de color salmón, bendito sea el padre que me engrendró, bendita sea la madre que me parió y bendito sea el equipo "O"-¡Bienvenido a esta vida, a esta loca vida de la que ya estoy harta de estar harta! Hasta el día que Dios decida que es el momento de mi partida, disfrutaré de mi hijo literario. Querido libro espero que me hagas tan feliz y me des tantas satisfacciones como me han dado y me siguen dando tus dos primeros hermanos, "Voz de papel" y "Alma de color salmón" ¡Que seas bien recibido en esta vida!