domingo, 5 de junio de 2011

10º Comentario de Ética: El método Saunders

UNA ALTERNATIVA A LA EUTANASIA.

El método SAUNDERS

El artículo que vamos a comentar nos pone de relieve que cuando se dispone de interés, medios adecuados, y mucha atención afectiva para que la muerte no sea terrible y dolorosa, las personas no quieren morir sino que no desean sufrir.
Así, incluso lo reconoce el Dr.Colebrook, presidente de la asociación pro eutanasia activa, después de conocer los métodos de Cicely: “Creo que el problema de la eutanasia no existiría o sería mucho menor si todos los enfermos terminales pudieran acabar sus vidas en una atmósfera como la que se ha esforzado usted en construir”.


Hablamos de los cuidados paliativos en en St. Joseph,s Hospice. La creadora fue Cicely Saunders, enfermera y trabajadora social que, después de mucho tiempo tratando con enfermos y de cuidar hasta la muerte a su primer amor, empezó la carrera de medicina a los 33 años con el único objetivo de facilitar a las personas ese último reto en la ida que es la muerte.
Aunque terminó la carrera con 39 años, su contribución a la ciencia médica fue enorme y así lo quiso reconocer la reina de Inglaterra al concederle en 1989 la Medalla al Mérito. Además, su vida ha quedado escrita en el libro bibliográfico de Shirley du Boulay que edita en España palabra.
¿Qué hizo Saunders ¿
-Además, de normalizar la administración regular de analgésicos a los apcientes terminales- antes de ella los médicos esperaban a que el enfermo pidiera, casi a gritos, la siguiente dosis- creó un sistema de atención al moribundo que se conoce en el mundo como “movimiento hospice” y que no es más que una cu9idada y completa atención en cuidados paliativos.
Un ejemplo, cuando Cicely puso en marcha su centro asistencial, cuidó hasta el último detalle para que las personas allí atendidas tuvieran la mejor muerte posible. Convencida como estaba de que “se puede morir en paz e incluso felizmente”, se dio órdenes para que, en su centro, los pacientes pudieran ver el mundo exterior sin que el sol les diera directamente en los ojos. Pidió camas que pudieran trasladarse con facilidad al jardín, la capilla o al cuarto de estar y que pudieran juntarse unas con otras “para charlar”.
En su “hospice”, además, los cuartos de estar tendrían chimenea y sillas lo suficientemente rectas para crear un ambiente “agradable y hogareño”. La decoración sería original y colorida, no solo para que los pacientes estuvieran a gusto, también para los a familiares- que podrían entrar a cualquier hora del día o de la noche a visitar a los suyos-, y si hablamos de mascotas, mejor una pecera que un periquito: “Es más agradable de mirar”.
Lo suyo fue una auténtica revolución. En un mundo que veía la muerte como un fracaso de la Medicina, Saunders reivindicó la atención que merecen los pacientes que se enfrentan a enfermedades incurables. “No podemos curarlos, pero podemos cuidarlos”.
Si hay dolor, se administra medicación regular para que desaparezca. Si hay dificultades respiratorias, se alivian para evitar las angustias al paciente. Si hay miedo, se habla con él para solventar sus dudas. Si hay inquietud espiritual, se proporciona la atención necesaria. Si hay niños en la familia, se trabaja con ellos. Cecily creó una unidad infantil para enseñarles a sobrellevar la pérdida de un ser querido. En resumen, “No pensamos en los pacientes como casos, sabemos que cada uno es un microcosmos con una particular historia vital”.
Y de historias vitales, Saunders supo mucho. En sus manos se escapó el aliento de vida de decenas de pacientes-con dos de ellos llegó a tener una especial atención sentimental enmarcada, como decía ella, entre la vida y la muerte- y sus ojos vieron las inquietudes que provoca enfrentarse a lo desconocido.
Por ello, siempre se interesó en saber qué preocupaba a sus enfermos. ¿Me echaréis de aquí si no mejoro?
¿Morirse es doloroso?
Aunque siempre manifestó dudas al respecto, Saunders se inclinaba por decir la verdad. Eso, como decía, da serenidad al paciente, le da capacidad para aceptar su situación y sacar muchos buenos frutos de ella. Lo vio, por ejemplo, cuando atendió al padre de uno de sus mejores amigos, Tom West. Después de morir, su viuda le escribió una carta diciendo: “Logró que mi marido se mantuviera auténticamente con vida hasta el último momento, dándole la oportunidad de fortalecer la fe de mis hijos y hacerles capaces de aceptar su pérdida………….En contra de lo que era de esperar, en su agonía no sufrió ni un solo dolor.”

Sus revolucionarios métodos forman hoy parte del abc de los cuidados paliativos y se incluyen en los estándares internacionales. Con su forma de hacer las cosas coinciden casi todos los que se dedican a atender a los pacientes terminales. El problema es que el método Saunders requiere tiempo y recursos humanos y económicos que las Administraciones no siempre están dispuestas a garantizar.
Cicely, por ejemplo, se preocupó de la formación de las enfermeras casi tanto como la de los médicos. Ellas, decía, son las que pasan más tiempo con el paciente, normalmente se encuentran presentes en el momento de su muerte y muchas, incluso, amortajan el cadáver y lo llevan al depósito “felices de haber hecho ese último esfuerzo por él”.
Por eso, Saunders, permitió a sus enfermeras tomar decisiones importantes sobre el uso de analgésicos- con margen de decisión de 1 a 5 mg- y en ellas inculcó una vocación de servicio única en el momento. Tan comprometidas estaban con el bienestar de los pacientes, que en las notas que dejaban junto al historial del enfermo podían leerse instrucciones como “darle cuerda al reloj a diario”, “le gusta dormirse con un crucifijo en la mano”, “quiere que echemos las cortinas”.
Al hóspice llegó un hombre aquejado de una enfermedad neuromotora muy aficionado al whisky. Tenía problemas para tragar, pro las enfermeras descubrieron un modo con el que no tendría que renunciar a ese pequeño placer: hacían cubitos de hielo con el whisky y se los daban para que los chupara. A otro le mullían muchas veces la almohada y a aquel que no podía mover la cabeza le acercaban el televisor, para que pudiera verlo sin problemas.
Cicely decía que a cualquier enfermera le gustaría hacer lo mismo por un paciente, pero para eso se necesitaba tiempo…y mucha gente: en la actualidad el Centro St. Christopher- el hóspice más famoso de Saunders- tiene más de una enfermera por cama.
Cicely no reparó nunca en gastos ni en cariño para sus pacientes. Cuentan que, tras un fin de semana de libranza, los médicos del hóspice se alineaban delante de la mesa de Cicely y esta les contaba, sin necesidad de mirar un solo papel, cómo habían estado los 54 pacientes ingresados durante la ausencia de los médicos.
En una encuesta realizada entre las familias de quienes pasaron allí sus últimos días entre 1977-79, se asegura que un tercio de los enfermos no sufrió “absolutamente nada” durante la última fase de la enfermedad y ninguno tuvo nunca “dolor extremo o severo”. El 60% había padecido “de ligero a moderado”, que en todos los casos se había aliviado.
Los testimonios también así lo atestiguan.

Cicely dedicó toda su vida a luchar por esa atmósfera en la que la gente no pide morir. Quiso dar a los enfermos que no tienen más esperanza que la de ser atendidos hasta el final la dignidad que merecen. De ahí, la importancia de las inversiones en remedios paliativos y la importancia de la educación de los médicos (sanar y cuidar). Nos jugamos la construcción de un sociedad humana. No podemos consentir que la eutanasia aplicada al enfermo termine siendo un remedio adecuado, no para el enfermo, sino para todo lo que le rodea: familia, seguridad social, médicos, hospitales….Todos salen ganando y descansan todos, sobre todo las arcas del Estado. Por ello, el ejemplo de Cicely nos anima en la petición y exigencia de invertir más en remedios paliativos y dignificar la profesión médica incluyendo el cuidado del enfermo como un objetivo irrenunciable cuando ya no se puede curar.

jueves, 19 de mayo de 2011

CURSO DE ÉTICA Y ACTIVIDAD DIRIGIDA.

CURSO DE ÉTICA Y ACTIVIDAD DIRIGIDA. MIGUEL ANTONIO RÍOS LÓPEZ

1.-INTRODUCCIÓN A LA ÉTICA.

a) Origen etimológico del término.
b) La ética como parte de la filosofía.
c) La ética como fundamento del derecho político( 3ª parte).

Comentario de los textos:

-7º Comentario de Ética.
-El amor por principio.1ª evaluación.
-9º Comentario de Ética-
-Las ONG (investigar).
-2º Comentario de Ética
-1º Comentario de Ética.
Vídeo y coloquio: JUNO

El mundo cultural clásico: Lectura comprensiva del libro de Aristóteles “Moral a Nicómaco”. (Libro I-II).

Vocabulario:
-Acción moral
-Alma
-Axiología
-Bien-Bueno
-Conciencia moral
-Deber se
-Derecho natural
-Drogas
-Ética: Filosofía y Filosofía Práctica.
-Felicidad
-Hedonismo.
-Heteronomía.
-Inmoral
-Mal
-Moral


2.- LA PERSONA HUMANA.

a) Definición de persona humana.
b) Su importancia y dignidad
c) Las tres dimensiones fundamentales.

Comentario de textos:

-12 Comentario de Filosofía.
-Comentario de Filosofía y Ética: Dimensión trascendente.
-6º Comentario de Ética.
-Declaración bioética y humanista.

Vídeo y coloquio: LA ISLA

El mundo cultural clásico: Lectura comprensiva del libro de Aristóteles “Moral a Nicómaco”. (Libro III).


Vocabulario:
-Aborto.
-Alienación
-Antropocentrismo.
-Ateismo.
-Bioética.
-Clonación
-Cosificación
-Darwinismo social.
-Dios (Fe).
-Ecología (Contaminación).
-Egoísmo.
-Escepticismo
-Eugenesia.
-Eutanasia.
-Hedonismo
-Humanismo
-Manipulación genética
Nihilismo.
-Persona
-Prostitución.
Racismo
-Religión
-Sexualidad




3.-EL CIUDADANO

a) Derechos y deberes.
b) La justicia.
c) Legalidad y legitimidad
d) La participación


Comentario de textos:

-4º ESO: El ciudadano
-4º ESO: El ciudadano
- 4º ESO: Epílogo del ciudadano.
-9º Comentario de Filosofía.
-La BBC prohíbe las bromas al Islam.
5º Comentario de Ética.


Vídeo y coloquio: Disparando a perros.


El mundo cultural clásico: Lectura comprensiva del libro de Aristóteles “Moral a Nicómaco” (Libro X).


Vocabulario:
-Autoridad.
-Bien común
-Comunismo, capitalismo, sociedad del bienestar.
-Democracia.
-Derecho
-Élites
-Estado
-Genocidio
-Globalización
-Justicia
-Libertad
-Malthusiano
-Manipulación.
-Medios de comunicación
-Paz y pacifismo.
-Pena de muerte.
-Poder
-revolución
-Superpoblación y ecología?

domingo, 1 de mayo de 2011

Tercera Galería D.V.D.

CAMINO A LA LIBERTAD: La película lleva al cine la historia de Slawomir Rawick, un hombre que escapó del infierno del Gulag.

ENCONTRÁS DRAGONES: La película de Roland Joffé sobre el joven Escrivá de Balaguer, teniendo de fondo nuestra guerra civil.

CARTAS A DIOS: Una inolvidable historia sobre la alegría de vivir. Está basada en el best seller nº 1 de ventas en Francia.

UN DIOS PROHIBIDO: El personaje Eugenio Sopena, anarquista moderado intenta impedir la matanza de un grupo de seminaristas.Es una de esas películas que nos alivian de las tensiones para presentarnos personajes que luchan por establecer un mundo bueno.

AMOR: Película de Michael Haneke que nos presenta  a un matrimonio, Georges y Anne, ambos profesores de música que se llevan muy y afrontan las adversidades de la vida, presentadas en este caso en una delicada operación quirúrgica.

OCTOBER BABY:  Película basada en hechos reales que presenta e la conmovedora historia de Giannina Jessen, joven que descubre que fue adoptada tras sobrevivir a un aborto fallido.

LA GUERRA DE LA VENDÉE (THE WAR OF THE VENDÉE). Película que pretende honrar la memoria de esos bravos hombre y mujeres que sacrificaron sus vidas en aras de defender sus creencias y convicciones.

ALEXIA: El director Pedro Delgado nos narra la verdadera historia de Alexia González Barros, una niña con una gran fe en Dios y con una gran entereza ante el sufrimiento que nos remite una enseñanza sobre el valor de la vida.

jueves, 14 de abril de 2011

Libro del mes (abril2011): La caza y los toros de Ortega y Gasset

José Ortega y Gasset, uno de los intelectuales más brillantes del siglo XX, sin ser aficionado, sí estudió con detenimiento lo que significa la Fiesta de los Toros y la trascendencia de este espectáculo taurino en la Historia de España. Participó en el mundo de los toros a través de su obra literaria y de sus intervenciones orales.
Veamos algunos fragmentos de su libro: “La caza y los toros”.

“ No puede comprender bien la Historia de España, desde 1650 hasta hoy, quien no se haya construido con rigurosa construcción la historia de las corridas de toros en el sentido estricto del término, no de la fiesta de los toros, que más o menos vagamente ha existido en la Península desde hace de tres milenios, sino lo que nosotros actualmente llamamos con este nombre.”

” La historia de las corridas de toros revela alguno de los secretos más recónditos de la vida nacional española durante tres siglos. Y no se trata de vagas apreciaciones, sino que otro modo no se puede definir con precisión la peculiar estructura social de nuestro pueblo durante esos siglos, estructura social que es, en muy importantes órdenes, estrictamente inversa de la normal en las otras grandes naciones de Europa “

“ No soy un aficionado a los toros. Después de mi adolescencia son contadísimas las corridas de toros a que he asistido; las estrictamente necesarias para poder hacerme cargo de cómo iban las cosas. En cambio he hecho con los toros, lo que no se había hecho: prestar mi atención con intelectual generosidad al hecho sorprendente, que son las corridas de toros, espectáculo que no tiene similitud con ningún otro, que ha resonado en todo el mundo y que, dentro de las dimensiones de la historia española en los dos últimos siglos, significa una realidad de primer orden.”

”Para un español la palabra "toro" no significa un concepto tan genérico como Bull para un inglés o Strer para un alemán. Me refiero a un español que lleve en las venas la tradición nacional. “... “Más para un español de cepa, toro no significa cualquier macho bovino, sino precisa y exclusivamente el macho bovino que tiene cuatro o cinco años y del que se reclama que posea tres virtudes: casta, poder y pies. Si no tiene cuatro años no es toro, es novillo o becerro. Si no posee, en una u otra dosis y combinación, aquellas tres virtudes, podrá llamarse toro, pero comprometiéndose a agregar malo-. será toro malo-. donde malo significa lo que cuando había duros de plata, llevaba a decir: ¡Hombre hoy me han dado un duro malo!, donde malo significa que, por haches o por erres, no era un duro. Esto le pasa a un toro que no posee ni casta, ni pies, ni poder “

“toro y torero excepto en la cogida,, no deja margen a la atención para percibir en su detalle la doble melodía de los movimientos que es cada suerte. De aquí que la doctrina expuesta por Domingo Ortega se nos presenta con cierto aire de teorema geométrico. todo lo demás es geometría ó cinemática”. En la lidia todo es rápido y dramático y nos sobrecoge. Toro y toreo son dos sistemas de puntos que han de variar en correlación el uno con el otro.”

“Es extraño que no se haya compuesto nunca una geometría y cinemática taurina, cuando todo el que ha querido explicar una suerte ha tenido que tomar el lápiz de dibujar líneas que simbolizan movimientos”.
” Toro y torero constituyen lo que los matemáticos llaman grupo de transformaciones geométricas. Es sabido que la geometría reclama en sus cultivadores una peculiarísima dote nativa para la intuición de las relaciones espaciales, ello acontece también en la geometría del toreo En la terminología taurina en lugar de espacios y sistemas de puntos, se habla de terrenos y esta intuición de los terrenos- toro y torero- es el don congénito y básico que el gran torero trae al mundo. Merced a él, sabe estar siempre en su sitio, porque ha anticipado infaliblemente el sitio que va a ocupar el animal. Todo lo demás, aún siendo importante es secundario: valor, gracia, agilidad de músculo. El esfuerzo y un continuado ejercicio permiten que quien carece de ese don llegue a aprender algunos rudimentos de la ciencia de los terrenos y consiga realizar, sin ser atropellado algunas suertes gruesas como los capotazos de los peones. Pero el toreo auténtico y pleno, presupone ineludiblemente aquella extraña inspiración cinemática que es, a mi juicio, el más substantivo talento del gran torero. Por eso la excelencia de éste, aparece inmediatamente desde sus primeras actuaciones. Tampoco el torero se hace, sino se nace..

-. Para Ortega y Gasset:” La embestida del toro no es ciega, sino dirigible por parte del torero.”.”El toro es el animal que embiste, y su furia no es ciega, como la del hombre -que lo deshumaniza-, sino reflejo de su propia pujanza vital”. “La embestida del toro se dirige siempre al objeto que la provoca: el engaño que exhibe el torero “.

domingo, 20 de marzo de 2011

12 Comentario de Filosofía: La persona humana.

Hoy como ayer, frente a la Conjura contra la Vida, sólo la Iglesia Católica.

En este siglo XXI que nos toca vivir, sólo la Iglesia Católica, como siempre, se enfrenta a la Conjura contra la Vida. Lo mejor para com­probarlo es leerse entera la Encíclica de 1995 Evangelium vitae de Juan Pablo II (1920-2005). Reproduzco algunos fragmentos de la misma que no necesitan mayor comentario por mi parte. Creo que se trata del texto más lúcido y más comprensible escrito nunca sobre esta cuestión y ha sido mi principal fuente de inspiración a la hora de escribir este modes­to trabajo que voy concluyendo:
"Amplios sectores de la opinión pública justifican algunos atentados contra la vida en nombre de los derechos de la libertad indivi­dual, y sobre este presupuesto pretenden no sólo la impunidad, sino incluso la autorización por parte del Estado, con el fin de practicarlos con absoluta libertad y además con la interven­ción gratuita de las estructuras sanitarias (.)

Opciones consideradas unánimemente como delictivas y rechazadas por el común sentido moral, llegan a ser poco a poco socialmente respetables. La misma medicina, que por su vocación está ordenada a la defensa y cuidado de la vida humana, se presta cada vez más en algunos de sus sectores a realizar estos actos contra la persona, deformando así su rostro, contradiciéndose a sí misma y degradando la dignidad de quienes la ejercen (.)

No pocas veces se viola también el parentesco 'de carne y sangre', por ejemplo, cuando las amenazas a la vida se producen en la relación. entre padres e hijos, como sucede con el aborto O cuando, en un contexto familiar o de parentesco más amplio, se favorece o se procura la eutanasia..
Para facilitar la difusión del aborto, se han invertido y se siguen invirtiendo ingentes sumas destinadas a la obtención de productos farmacéuticos, que hacen posible la muerte del feto en el seno ma­terno, sin necesidad de recurrir a la ayuda del médico. (.)
La vida que podría brotar del encuentro sexual se convierte en enemigo a evitar absolutamente, y el aborto en la única res­puesta posible frente a una anticoncepción frustrada. Lamentablemente la estrecha conexión que, como mentali­dad, existe entre la práctica de la anticoncepción y la del aborto se manifiesta cada vez más y lo demuestra de modo alarmante también la preparación de productos químicos, dispositivos in­trauterinos y 'vacunas' que, distribuidos con la misma facilidad que los anticonceptivos, actúan en realidad como abortivos en las primerísimas fases de desarrollo de la vida del nuevo ser humano (..)
Se producen con frecuencia embriones en número superior al necesario para su implantación en el seno de la mujer, y estos así llamados 'embriones supernumerarios' son posteriormente supri­midos o utilizados para investigaciones que, bajo el pretexto del progreso científico o médico, reducen en realidad la vida humana a simple 'material biológico' del que se puede disponer libremente.
Los diagnósticos prenatales, que no presentan dificultades morales si se realizan para determinar eventuales cuidados ne­cesarios para el niño aún no nacido, con mucha frecuencia son ocasión para proponer o practicar el aborto (..)
Se ha llegado a negar los cuidados ordinarios más elementa­les, y hasta la alimentación, a niños nacidos con graves deficien­cias o enfermedades. Además, el panorama actual resulta aún más desconcertante debido a las propuestas, hechas en varios lugares, de legitimar, en la misma línea del derecho al aborto, incluso el infanticidio, retornando así a una época de barbarie que se creía superada para siempre. Amenazas no menos graves afectan también a los enfermos incurables y a los terminales, en un contexto social y cultural que, haciendo más difícil afrontar y soportar el sufrimiento, agudiza la tentación de resolver el problema del sufrimiento eli­minándolo en su raíz, anticipando la muerte al momento consi­derado como más oportuno (..)
Encontramos una trágica expresión de todo esto en la difu­sión de la eutanasia, encubierta y subrepticia, practicada abier­tamente o incluso legalizada. Ésta, más que por una presunta piedad ante el dolor del paciente, es justificada a veces por ra­zones utilitarias, de cara a evitar gastos innecesarios demasiado costosos para la sociedad. Se propone así la eliminación de los recién nacidos malformados, de los minusválidos graves, de los impedidos, de los ancianos, sobre todo si no son autosuficientes, y de los enfermos terminales.
Otro fenómeno actual, en el que confluyen frecuentemente amenazas y atentados contra la vida, es el demográfico. Éste pre­senta modalidades diversas en las diferentes partes del mundo: en los países ricos y desarrollados se registra una preocupan­te reducción o caída de los nacimientos; los países pobres, por el contrario, presentan en general una elevada tasa de aumento de la población, difícilmente soportable en un contexto de menor desarrollo económico y social, o incluso de grave subdesarrollo. Ante la superpoblación de los Países pobres faltan, a nivel in­ternacional, medidas globales -serias políticas familiares y so­ciales, programas de desarrollo cultural y de justa producción y distribución de los recursos- mientras se continúan realizando políticas antinatalistas (.) Prefieren promover e imponer por cualquier medio una ma­siva planificación de los nacimientos. Las mismas ayudas eco­nómicas, que estarían dispuestos a dar, se condicionan injusta­mente a la aceptación de una política antinatalista (...)
Estamos en realidad ante una objetiva CONJURA CONTRA LA VIDA, que ve implicadas incluso a instituciones internacio­nales, dedicadas a alentar y programar auténticas campañas de difusión de la anticoncepción, la esterilización y el aborto. Finalmente, no se puede negar que los medios de comunicación social son con frecuencia cómplices de esta conjura, creando en la opinión pública una cultura que presenta el recurso a la anticoncepción, la esterilización, el aborto y la misma eutanasia como un signo de progreso y conquista de libertad, mientras muestran como enemigas de la libertad y del progreso las posi­ciones incondicionales a favor de la vida (. . .)
Justo en una época en la que se proclaman solemnemente los derechos inviolables de la persona y se afirma públicamente el valor de la vida, el derecho mismo a la vida queda prácticamente negado y conculcado, en particular en los momentos más emble­máticos de la existencia, como son el nacimiento y la muerte (..)

Nuestras ciudades corren el riesgo de pasar de ser sociedades de 'convivientes' a sociedades de excluidos, marginados, rechaza­dos y eliminados. Si además se dirige la mirada al horizonte mun­dial, ¿cómo no pensar que la afirmación misma de los derechos de las personas y de los pueblos se reduce a un ejercicio retórico estéril, como sucede en las altas reuniones internacionales, si no se desenmascara el egoísmo de los países ricos que cierran el acceso al desarrollo de los países pobres, o lo condicionan a absurdas pro­hibiciones de procreación, oponiendo el desarrollo al hombre? ¿No convendría quizá revisar los mismos modelos económicos, adop­tados a menudo por los Estados incluso por influencias y condi­cionamientos de carácter internacional, que producen y favorecen situaciones de injusticia y violencia en las que se degrada y vulnera la vida humana de poblaciones enteras? (.)
La libertad reniega de sí misma, se autodestruye y se dispone a la eliminación del otro cuando no reconoce ni respeta su vínculo constitutivo con la verdad. Cada vez que la libertad, queriendo emanciparse de cualquier tradición y autoridad, se cierra a las evidencias primarias de una verdad objetiva y común, fundamen­to de la vida personal y social, la persona acaba por asumir como única e indiscutible referencia para sus propias decisiones no ya la verdad sobre el bien o el mal, sino sólo su opinión subjetiva y mudable o, incluso, su interés egoísta y su capricho (.)
Desaparece toda referencia a valores comunes y a una ver­dad absoluta para todos; la vida social se adentra en las arenas movedizas de un relativismo absoluto. Entonces todo es pacta­ble, todo es negociable: incluso el primero de los derechos fun­damentales, el de la vida.
Es lo que de hecho sucede también en el ámbito más pro­piamente político o estatal: el derecho originario e inalienable a la vida se pone en discusión o se niega sobre la base de un voto parlamentario o de la voluntad de una parte -aunque sea mayoritaria- de la población. Es el resultado nefasto de un relativismo que predomina incontrovertible: el 'derecho' deja de ser tal porque no está ya fundamentado sólidamente en la inviolable dignidad de la persona, sino que queda sometido a la voluntad del más fuerte. De este modo la democracia, a pesar de sus reglas, va por un camino de totalitarismo fundamental. El Estado deja de ser la 'casa común' donde todos pueden vivir según los principios de igualdad fundamental, y se transforma en Estado tirano, que presume de poder disponer de la vida de los más débiles e indefensos, desde el niño aún no nacido hasta el anciano, en nombre de una utilidad pública que no es otra cosa, en realidad, que el interés de algunos. Parece que todo acontece en el más firme respeto de la legalidad, al menos cuan­do las leyes que permiten el aborto o la eutanasia son votadas según las, así llamadas, reglas democráticas. Pero en realidad estamos sólo ante una trágica apariencia de legalidad, donde el ideal democrático, que es verdaderamente tal cuando reconoce y tutela la dignidad de toda persona humana, es traicionado en sus mismas bases (..)
Reivindicar el derecho al aborto, al infanticidio, a la eutana­sia, y reconocerlo legalmente, significa atribuir a la libertad hu­mana un significado perverso e inicuo: el de un poder absoluto sobre los demás y contra los demás. Pero ésta es la muerte de la verdadera libertad (..)
Cuando se pierde el sentido de Dios, también el sentido del hombre queda amenazado y contaminado
Así, ante la vida que nace y la vida que muere, el hombre ya no es capaz de dejarse interrogar sobre el sentido más auténtico de su existencia, asumiendo con verdadera libertad estos momentos cruciales de su propio 'existir'. Se preocupa sólo del 'hacer' y, recurriendo a cualquier forma de tecnología, se afana por pro­gramar, controlar y dominar el nacimiento y la muerte. Éstas, de experiencias originarias que requieren ser 'vividas', pasan a ser cosas que simplemente se pretenden 'poseer' o 'rechazar' (.)
En realidad, viviendo 'como si Dios no existiera', el hombre pierde no sólo el misterio de Dios, sino también el del mundo y el de su propio ser. "
Para actualizar y recordar esta Encíclica, el Papa Benedicto XVI, ante la Asamblea General de la Academia Pontificia para la Vida, im­partió el 24 de febrero de 2007 un extraordinario dis­curso. Reproduzco buena parte del mismo. Tampoco necesita comentario alguno, pues a su altura intelec­tual se suma la claridad de la exposición:
"El cristiano está continuamente llamado a movilizarse para afrontar los múltiples ataques a que está expuesto el derecho a la vida. Sabe que en eso puede contar con motivaciones que tienen raíces profundas en la ley natural y que por consiguiente pueden ser compartidas por todas las personas de recta conciencia.
Desde esta perspectiva, sobre todo después de la publicación de la encíclica Evangelium vitae, se ha hecho mucho para que los contenidos de esas motivaciones pudieran ser mejor conocidos en la comunidad cristiana y en la sociedad civil, pero hay que admitir que los ataques contra el derecho a la vida en todo el mundo se han extendido y multiplicado, asumiendo nuevas formas.

Son cada vez más fuertes las presiones para la legalización del aborto en los países de América Latina y en los países en vías de desarrollo, también recurriendo a la liberalización de las nuevas formas de aborto químico bajo el pretexto de la salud reproductiva: Se incrementan las políticas del control demográ­fico, a pesar de que ya se las reconoce como perniciosas incluso en el ámbito económico y social.

Al mismo tiempo, en los países más desarrollados aumenta el interés por la investigación biotecnológica más refinada, para instaurar métodos sutiles y extendidos de eugenesia hasta la bús­queda obsesiva del 'hijo perfecto', con la difusión de la procrea­ción artificial y de diversas formas de diagnóstico encaminadas a garantizar su selección. Una nueva ola de eugenesia discrimi­natoria consigue consensos en nombre del presunto bienestar de los individuos y, especialmente en los países de mayor bienestar económico, se promueven leyes para legalizar la eutanasia.
Todo esto acontece mientras, en otra vertiente, se multiplican los impulsos para legalizar convivencias alternativas al matrimo­nio y cerradas a la procreación natural. En estas situaciones la conciencia, a veces arrollada por los medios de presión colectiva, no demuestra suficiente vigilancia sobre la gravedad de los pro­blemas que están en juego, y el poder de los más fuertes debilita y parece paralizar incluso a las personas de buena voluntad (..)

La conciencia moral, para poder guiar rectamente la con­ducta humana, ante todo debe basarse en el sólido fundamento de la verdad, es decir, debe estar iluminada para reconocer el verdadero valor de las acciones y la consistencia de los crite­rios de valoración, de forma que sepa distinguir el bien del mal incluso donde el ambiente social, el pluralismo cultural y los intereses superpuestos no ayuden a ello.

La formación de una conciencia verdadera, por estar fun­dada en la verdad, y recta, por estar decidida a seguir sus dictámenes, sin contradicciones, sin traiciones y sin compo­nendas, es hoy una empresa difícil y delicada, pero impres­cindible. Y es una empresa, por desgracia, obstaculizada por diversos factores. Ante todo, en la actual fase de la seculari­zación llamada post-moderna y marcada por formas discuti­bles de tolerancia, no sólo aumenta el rechazo de la tradición cristiana, sino que se desconfía incluso de la capacidad de la razón para percibir la verdad, y a las personas se las aleja del gusto de la reflexión.

Según algunos, incluso la conciencia individual, para ser libre, debería renunciar tanto a las referencias a las tradicio­nes como a las que se fundamentan en la razón. De esta forma la conciencia, que es acto de la razón orientado a la verdad de las cosas, deja de ser luz y se convierte en un simple telón de fondo sobre el que la sociedad de los medios de comunicación lanza las imágenes y los impulsos más contradictorios.

Es preciso volver a educar en el deseo del conocimiento de la verdad auténtica, en la defensa de la propia libertad de elección ante los comportamientos de masa y ante las seduc­ciones de la propaganda, para alimentar la pasión de la belle­za moral y de la claridad de la conciencia. Esta delicada tarea corresponde a los padres de familia y a los educadores que los apoyan; y también es una tarea de la comunidad cristiana con respecto a sus fieles.

Sólo así será posible ayudar a los jóvenes a comprender los valores de la vida, del amor, del matrimonio y de la familia. Sólo así se podrá hacer que aprecien la belleza y la san­tidad del amor, la alegría y la responsabilidad de ser padres y colaboradores de Dios para dar la vida (..)

Es necesario hablar de los criterios morales que concier­nen a estos temas con profesionales, médicos y juristas, para comprometerlos a elaborar un juicio competente de concien­cia y, si fuera el caso, también una valiente objeción de con­ciencia, pero en un nivel más básico existe esa misma urgen­cia para las familias y las comunidades parroquiales, en el proceso de formación de la juventud y de los adultos (..)

Es necesario promover coherentemente los valores mora­les relacionados con la corporeidad, la sexualidad, el amor humano, la procreación, el respeto a la vida en todos los mo­mentos, denunciando a la vez, con motivos válidos y precisos, los comportamientos contrarios a estos valores primarios.

La vida es el primero de los bienes recibidos de Dios y es el fundamento de todos los demás; garantizar el derecho a la vida a todos y de manera igual para todos es un deber de cuyo cumplimiento depende el futuro de la humanidad. "
(La conjura contra la vida de Guillermo Buhigas”Eugenesia y eutanasia”).

martes, 1 de marzo de 2011

Libro del mes (marzo 2011): La rebelión de las masas.


Como ya conocemos a Ortega, en nuestros comentarios y en nuestro estudio del tercer trimestre, vamos a detenernos a leer un fragmento de este libro de Ortega que puede ayudarnos a entender la masificación actual como peligro para la verdadera cultura.

“Esta experiencia básica modifica por completo la es­tructura tradicional, perenne, del hombre-masa. Por­que éste se sintió siempre constitutivamente referido a limitaciones materiales y a poderes superiores so­ciales. Esto era, a sus ojos, la vida. Si lograba mejo­rar su situación, si ascendía socialmente, lo atribuía a un azar de la fortuna, que le era nominativamente favorable. Y cuando no a esto, a un enorme esfuerzo que él sabía muy bien cuánto le había costado. En uno y otro caso se trataba de una excepción a la ín­dole normal de la vida y del mundo; excepción que, como tal, era debida a alguna causa especialísima.

Pero la nueva masa encuentra la plena franquía vital como estado nativo y establecido, sin causa especial ninguna. Nada de fuera la incita a reconocerse lími­tes y, por tanto, a contar en todo momento con otras instancias, sobre todo con instancias superiores. El labriego chino creía, hasta hace poco, que el bien­estar de su vida dependía de las virtudes privadas que tuviese a bien poseer el emperador. Por tanto, su vida era constantemente referida a esta instancia suprema de que dependía. Mas el hombre que analizamos se habitúa a no apelar de mismo a ninguna instancia fuera de él. Está satisfecho tal y como es. Ingenua­mente, sin necesidad de ser vano, como lo más natu­ral del mundo, tenderá a afirmar y dar por bueno cuanto en sí halla: opiniones, apetitos, preferencias o gustos. ¿Por qué no, si, según hemos visto, nada ni nadie le fuerza a caer en la cuenta de que él es un hombre de segunda clase, limitadísimo, incapaz de crear ni conservar la organización misma que da a su vida esa amplitud y contentamiento, en los cuales fun­da tal afirmación de su persona?

Nunca el hombre-masa hubiera apelado a nada fue­ra de él si la circunstancia no le hubiese forzado vio-

lentamente a ello. Como ahora la circunstancia no le obliga, el eterno hombre-masa, consecuente con su Índole, deja de apelar y se siente soberano de su vida. En cambio, el hombre selecto o excelente está cons­tituido por una Íntima necesidad de apelar de sí mis­mo a una norma más allá de él, superior a él, a cuyo servicio libremente se pone. Recuérdese que, al co­mienzo, distinguíamos al hombre excelente del hom­bre vulgar diciendo: que aquél es el que exige mucho a sí mismo, y éste, el que no exige nada, sino que se contenta con lo que es y está encantado consigo. Contra lo que suele creerse, es la criatura de selec­ción, y no la masa, quien vive en esencial servidumbre. No le sabe su vida si no la hace consistir en servicio a algo trascendente. Por eso no estima la necesidad de servir como una opresión. Cuando ésta, por azar, le falta, siente desasosiego e inventa nuevas normas más difíciles, más exigentes, que le opriman.

Esto es la vida como disciplina -la vida noble-o La nobleza se define por la exigencia, por las obligaciones, no por los derechos. Noblesse oblige. "Vivir a gusto es de plebeyo: el noble aspira a ordenación y a ley" (Goethe). Los privilegios de la nobleza no son origina­riamente concesiones o favores, sino, por el contrario, son conquistas. Y, en principio, supone su manteni­miento que el privilegiado sería capaz de reconquistar­las en todo instante, si fuese necesario y alguien se lo disputase". Los derechos privados o privi-legios no son, pues, pasiva posesión y simple goce, sino que repre­sentan el perfil adonde llega el esfuerzo de la persona. En cambio, los derechos comunes, como son los "del hombre y del ciudadano", son propiedad pasiva, puro usufructo, don generoso del destino con que todo hombre se encuentra y que no responde a esfuerzo alguno, como no sea el respirar y el evitar la demencia”.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Libro del mes (Febrero 2011): Eugenesia y Eutanasia.

El autor del libro es Guillermo Buhigas Arizcun (Madrid,1961). Es profesional del mundo audiovisual desde hace veinticinco años. Además, es un incansable investigador tanto de la historia como de la actualidad y no se detiene ante nada a la hora de denunciar, descubrir y combatir las mentiras históricas impuestas por lo políticamente correcto, pero siempre con pruebas textuales y datos reales. En este libro, el autor quiere desentrañar la conjura contra la vida que se da en la actualidad. Ha publicado también, con gran éxito, “Los Protocolos. Memoria Histórica”.

“Por eso, la hipótesis de Darwin, incluso en el caso de ser aceptada de forma recalcitrante en lo referente a esta cuestión, sólo sería váli­da en esas circunstancias atípicas o extremas. Pero la historia natural transcurre casi siempre, salvo por la acción volitiva del hombre, de una forma evolutiva monótona y siguiendo pautas casi idénticas.

Por eso, para salvar ese escollo conceptual ínsito a su hipótesis, Darwin se vio obligado a introducir todo tipo de analogías sacadas de la acción volitiva del hombre, que es la única capaz de modificar os­tensiblemente las monótonas pautas de la naturaleza, pero -para fun­damentar su hipótesis transformista- no presentó ni una sola prueba correspondiente al devenir de la naturaleza por sí misma al margen de la acción del hombre.

Según Darwin, si a la actuación de los criadores de animales domés­ticos, cuando eligen determinadas variedades con preferencia a otras para aparearlas, se la denomina selección, cabe denominar selección natural a la combinación de causas naturales que permiten la extensión de determinadas variedades en los animales silvestres o plantas, en de­trimento de otras de su misma especie.

Así, por ejemplo, un criador, al cabo de varias generaciones, puede crear una nueva raza de ganado vacuno con los cuernos cortos o sin ellos, por la mera elección sistemática para el apareamiento de varie­dades que tengan los cuernos más cortos. Mediante una analogía cha­pucera y sofística, Darwin elucubra que la naturaleza, con la alteración de las condiciones de vida, de las características geográficas de un país o su clima, podría conseguir que plantas y animales asociados a ese entorno varíen, al cabo de ciertas generaciones, de forma similar a la conseguida por el criador con su ganado y, con ello, seleccionar deter­minadas variedades mejor adaptadas para el nuevo estado de cosas.

Es decir, para explicar el mecanismo de la naturaleza tal y como él lo inventaba, Darwin lo ejemplificaba con determinadas actuaciones volitivas del hombre: el único elemento de la naturaleza capaz de matarla relativamente y de modificar algunos de sus mecanismos, al margen del resto de los mecanismos naturales. Se trata de una paradoja delirante: determinar la causa por su efecto más excepcional y menos vinculado directamente a la misma, en vez de vincular la mayoría de sus efectos a su causa necesaria. Es como si alguien ve que un huevo se fríe en una piedra puesta al sol y luego pretende convencer de que sólo o, al menos, la mejor y ma­yor parte de los huevos fritos se hacen poniéndolos en una piedra bajo el sol. Aún más, es como si se pretende imponer la tesis de que sólo en piedra bajo el sol se puede hacer un huevo frito.

Es como si, por el hecho de que se producen muertes en accidentes de carretera, se pretende convencer de que sólo o, al menos, la mayoría las muertes naturales se producen por accidentes en carretera. Aún más , es como si se pretende imponer la tesis de que sólo en accidentes de carretera se producen muertes naturales. Es la quintaesencia de la irracionalidad.


Darwin se mostraba convencido de su tesis exterminadora que, aplicada al ser humano, sería genocida, tal y como lo ha sido en los regímenes políticos inspirados en el darwinismo.

Don Charles postulaba que la multiplicación de pequeñas modificaciones en el transcurso de miles de generaciones y la manifestación operativa de la nueva peculiaridad recibida a partir de la herencia, propiciarían la existencia de una divergencia cada vez mayor respecto a la norma original. La consecuencia de esto sería que se manifestarían finalmente nuevas especies o, en un mayor lapso de tiempo, hasta nuevos géneros naturales”.