Josif Vissarionovich Dhzugasvili, Stalin
En una mísera choza de la aldea Georgiana de Gori, nació el 21 de diciembre de 1879 Josif Vissarionovich Dhzugasvili, más tarde conocido como "Stalin", acero en ruso. Su padre era un zapatero analfabeto y borracho y su madre trató de darle lo mejor cuando rogó su ingreso en el seminario teológico de Tiflis. Como es obvio, aquello no prosperó y, tras conocer a un grupo marxista de la capital georgiana, fue expulsado del seminario. Su juventud fue ajetreada: encarcelado, deportado a Siberia, logró escapar y huir a Berlín y Estocolmo, pero regresó clandestinamente y, convertido en terrorista, ayudó a Lenin en los preparativos de la revolución de 1917. Con él forjó la visión de una Rusia comunista y tras la muerte de Lenin en 1924, la consolidó, sangrientamente, en la esfera mundial.
Su furor inquisitorio se instaló sin escrúpulos en la década de los 30. Periodistas, sacerdotes, artistas o escritores eran acusados de ser "socialmente dañinos" y se les asesinaba o se les deportaba a Siberia. Lo mismo ocurría con oficiales del Ejército Rojo o, sencillamente, con obreros y campesinos. Todo valía para conservar el poder; esta era su misión como líder.
Al lado del tremendo costo social que habla de varias decenas de millones de víctimas, Stalin, implantó planes económicos que convirtieron a la Unión Soviética en una potencia mundial. El estallido de la Segunda Guerra Mundial sorprendió a Rusia en plena fase de crecimiento. Stalin firmó con Hitler un tratado de no agresión (1939). Sin embargo, pronto pactó con los aliados y, con la heroica resistencia del pueblo ruso, casa por casa, consiguió rechazar el avance alemán. Occidente pagaría un alto precio por la alianza con Moscú en las conferencias de Teherán, Yalta y Potsdam.
El sagaz Stalin logró que se le permitiera dominar la Europa del Este. Terminada la guerra vino otra oleada de torturas y matanzas de miles de bielorrusos, cosacos y ucranianos, acusados falsamente de colaboracionismo con Hitler. Nunca se sabrá con precisión las atrocidades cometidas por este hijo de zapatero, ya que muchas de sus víctimas yacen bajo tierra en medio de la inmensidad de los bosques y la nieve de las estepas rusas.
En la última etapa de su vida, su leyenda había crecido hasta la desmesura más absoluta. Su salud se había hecho precaria. No podía soportar relaciones estrechas con otras personas, dada su recelosa actitud, que llegaba hasta la psicopatía. La mejor imagen de esta época de su vida la ofrecen las memorias de Kruschev. "En esta época -escribió su sucesor en el poder- no importaba qué cosa podía sucedernos. Se iba a las reuniones en la dacha de Stalin porque no había más remedio, pero no se sabía si acabarían en una promoción personal o en el fusilamiento".
En los cuatro últimos años de su vida, dio más que nunca la sensación de haberse convertido en un completo paranoico. El 2 de marzo de 1953 Stalin sufrió un derrame cerebral mientras se hallaba solo en su apartamento, en Moscú. Sin embargo, la noticia fue ocultada, ya que había pánico frente a una reacción violenta en caso de una eventual recuperación. Sus hombres de confianza no se atrevían a ingresar a la habitación y aguardaban en el portal del edificio. Era el resultado de su manera de gestionar a sus colaboradores.
Sólo en grupo, sus hombres más cercanos se atrevieron a acercarse al lecho del enfermo. Kruschev tenía los ojos enrojecidos por el llanto, mientras que el frío Beria, odiado jefe de la policía secreta, se situaba muy cerca del rostro de Stalin para demostrar preocupación y afecto, mientras tenía los ojos abiertos. Cuando cerraba los párpados y se sumía en coma, Beria se mofaba de su viejo mentor ante la presencia horrorizada de los demás. El reloj marcaba las 22: 10. De pronto, intentó erguirse, cayó en ataques de sofocación, miró con ira a sus seguidores, y murió.
Gonxha Agnes Bojaxhiu, Madre Teresa de Calcuta
El 26 de agosto de 1910, en Skopje, una ciudad situada en los Balcanes (hoy capital de Macedonia; entonces, en plena Albania) nació la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu. Recibió en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes. La repentina muerte de su padre, cuando tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente en el carácter y la vocación de su hija que, en septiembre de 1928 ingresó en la Congregación de las Hermanas de Loreto con el nombre de Hermana Teresa. Llegó a Calcuta en 1929, a la escuela para chicas Sto Mary, de la que en 1944 llegó a ser directora. Sus 20 años en Loreto se caracterizaron por su caridad, alegría, altruismo y coraje, así como por su capacidad para el trabajo duro y un talento natural de organizadora.
El lO de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling, Madre Teresa recibió su "inspiración," su "llamada dentro de /a llamada". Fue su visión. Ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida. "Ven y sé mi luz", Jesús le suplicó. "No puedo ir solo ". Madre Teresa fundó entonces la Congregación de las Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres, con el conocido sari blanco orlado de azul. Era su misión. En 1948 va por vez primera a los barrios pobres. Visitó a las familias, lavó las heridas de algunos niños, se ocupó de un anciano enfermo que estaba extendido en la calle y cuidó a una mujer que se estaba muriendo de hambre y de tuberculosis. Comenzaba cada día comulgando a Jesús en la Eucaristía y salía de casa, con el rosario en la mano, para encontrar y servir a Jesús en "los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba". Después de algunos meses comenzaron a unirse a ella, una a una, sus antiguas alumnas.
El Decreto de aprobación por Pablo VI a la Congregación en 1965, animó a Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Ésta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes. Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los años noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba. Madre Teresa fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963, en 1976 la rama con templativa de las Hermanas, en 1979 los Hermanos Contemplativos y en 1984 los Padres Misioneros de la Caridad. Sin embargo, su inspiración no se limitó solamente a aquellos que sentían la vocación a la vida religiosa. Creó los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los Misioneros de la Caridad Laicos. En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, Madre Teresa inició también en 1981 el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi como un "pequeño camino de santidad" para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu. De esta manera y con estas fundaciones gestionó y organizó a las personas que vieron en su seguimiento una vocación.
Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en Madre Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos premios y especialmente el Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez mayor. Ella recibió, tanto los premios como la creciente atención "para gloria de Dios y en nombre de los pobres".
Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios. Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia.
En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo.
Después de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. El 5 de septiembre, la vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno de India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. A causa de lo extendido de la fama de santidad de Madre Teresa en Octubre de 2003 fue beatificada por Juan Pablo II.
"De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús". De pequeña estatura, firme como una roca, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente por los más pobres entre los pobres.
En una mísera choza de la aldea Georgiana de Gori, nació el 21 de diciembre de 1879 Josif Vissarionovich Dhzugasvili, más tarde conocido como "Stalin", acero en ruso. Su padre era un zapatero analfabeto y borracho y su madre trató de darle lo mejor cuando rogó su ingreso en el seminario teológico de Tiflis. Como es obvio, aquello no prosperó y, tras conocer a un grupo marxista de la capital georgiana, fue expulsado del seminario. Su juventud fue ajetreada: encarcelado, deportado a Siberia, logró escapar y huir a Berlín y Estocolmo, pero regresó clandestinamente y, convertido en terrorista, ayudó a Lenin en los preparativos de la revolución de 1917. Con él forjó la visión de una Rusia comunista y tras la muerte de Lenin en 1924, la consolidó, sangrientamente, en la esfera mundial.
Su furor inquisitorio se instaló sin escrúpulos en la década de los 30. Periodistas, sacerdotes, artistas o escritores eran acusados de ser "socialmente dañinos" y se les asesinaba o se les deportaba a Siberia. Lo mismo ocurría con oficiales del Ejército Rojo o, sencillamente, con obreros y campesinos. Todo valía para conservar el poder; esta era su misión como líder.
Al lado del tremendo costo social que habla de varias decenas de millones de víctimas, Stalin, implantó planes económicos que convirtieron a la Unión Soviética en una potencia mundial. El estallido de la Segunda Guerra Mundial sorprendió a Rusia en plena fase de crecimiento. Stalin firmó con Hitler un tratado de no agresión (1939). Sin embargo, pronto pactó con los aliados y, con la heroica resistencia del pueblo ruso, casa por casa, consiguió rechazar el avance alemán. Occidente pagaría un alto precio por la alianza con Moscú en las conferencias de Teherán, Yalta y Potsdam.
El sagaz Stalin logró que se le permitiera dominar la Europa del Este. Terminada la guerra vino otra oleada de torturas y matanzas de miles de bielorrusos, cosacos y ucranianos, acusados falsamente de colaboracionismo con Hitler. Nunca se sabrá con precisión las atrocidades cometidas por este hijo de zapatero, ya que muchas de sus víctimas yacen bajo tierra en medio de la inmensidad de los bosques y la nieve de las estepas rusas.
En la última etapa de su vida, su leyenda había crecido hasta la desmesura más absoluta. Su salud se había hecho precaria. No podía soportar relaciones estrechas con otras personas, dada su recelosa actitud, que llegaba hasta la psicopatía. La mejor imagen de esta época de su vida la ofrecen las memorias de Kruschev. "En esta época -escribió su sucesor en el poder- no importaba qué cosa podía sucedernos. Se iba a las reuniones en la dacha de Stalin porque no había más remedio, pero no se sabía si acabarían en una promoción personal o en el fusilamiento".
En los cuatro últimos años de su vida, dio más que nunca la sensación de haberse convertido en un completo paranoico. El 2 de marzo de 1953 Stalin sufrió un derrame cerebral mientras se hallaba solo en su apartamento, en Moscú. Sin embargo, la noticia fue ocultada, ya que había pánico frente a una reacción violenta en caso de una eventual recuperación. Sus hombres de confianza no se atrevían a ingresar a la habitación y aguardaban en el portal del edificio. Era el resultado de su manera de gestionar a sus colaboradores.
Sólo en grupo, sus hombres más cercanos se atrevieron a acercarse al lecho del enfermo. Kruschev tenía los ojos enrojecidos por el llanto, mientras que el frío Beria, odiado jefe de la policía secreta, se situaba muy cerca del rostro de Stalin para demostrar preocupación y afecto, mientras tenía los ojos abiertos. Cuando cerraba los párpados y se sumía en coma, Beria se mofaba de su viejo mentor ante la presencia horrorizada de los demás. El reloj marcaba las 22: 10. De pronto, intentó erguirse, cayó en ataques de sofocación, miró con ira a sus seguidores, y murió.
Gonxha Agnes Bojaxhiu, Madre Teresa de Calcuta
El 26 de agosto de 1910, en Skopje, una ciudad situada en los Balcanes (hoy capital de Macedonia; entonces, en plena Albania) nació la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu. Recibió en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes. La repentina muerte de su padre, cuando tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente en el carácter y la vocación de su hija que, en septiembre de 1928 ingresó en la Congregación de las Hermanas de Loreto con el nombre de Hermana Teresa. Llegó a Calcuta en 1929, a la escuela para chicas Sto Mary, de la que en 1944 llegó a ser directora. Sus 20 años en Loreto se caracterizaron por su caridad, alegría, altruismo y coraje, así como por su capacidad para el trabajo duro y un talento natural de organizadora.
El lO de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling, Madre Teresa recibió su "inspiración," su "llamada dentro de /a llamada". Fue su visión. Ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida. "Ven y sé mi luz", Jesús le suplicó. "No puedo ir solo ". Madre Teresa fundó entonces la Congregación de las Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres, con el conocido sari blanco orlado de azul. Era su misión. En 1948 va por vez primera a los barrios pobres. Visitó a las familias, lavó las heridas de algunos niños, se ocupó de un anciano enfermo que estaba extendido en la calle y cuidó a una mujer que se estaba muriendo de hambre y de tuberculosis. Comenzaba cada día comulgando a Jesús en la Eucaristía y salía de casa, con el rosario en la mano, para encontrar y servir a Jesús en "los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba". Después de algunos meses comenzaron a unirse a ella, una a una, sus antiguas alumnas.
El Decreto de aprobación por Pablo VI a la Congregación en 1965, animó a Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Ésta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes. Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los años noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba. Madre Teresa fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963, en 1976 la rama con templativa de las Hermanas, en 1979 los Hermanos Contemplativos y en 1984 los Padres Misioneros de la Caridad. Sin embargo, su inspiración no se limitó solamente a aquellos que sentían la vocación a la vida religiosa. Creó los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los Misioneros de la Caridad Laicos. En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, Madre Teresa inició también en 1981 el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi como un "pequeño camino de santidad" para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu. De esta manera y con estas fundaciones gestionó y organizó a las personas que vieron en su seguimiento una vocación.
Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en Madre Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos premios y especialmente el Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez mayor. Ella recibió, tanto los premios como la creciente atención "para gloria de Dios y en nombre de los pobres".
Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios. Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia.
En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo.
Después de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. El 5 de septiembre, la vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno de India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. A causa de lo extendido de la fama de santidad de Madre Teresa en Octubre de 2003 fue beatificada por Juan Pablo II.
"De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús". De pequeña estatura, firme como una roca, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente por los más pobres entre los pobres.
Ahí los tenemos: dos líderes del último siglo. Dos personas con una visión, una misión y una capacidad de gestión que influyó sobre millares de otras más. ¿Quién transformó más radicalmente el mundo? ¿Quién le aportó más valor? é Quién creó algo más nuevo para los otros?
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