lunes, 1 de noviembre de 2010

11º Comentario de Filosofía: El cientifismo.



El Gran Diseño llega a España el 15 de Noviembre publicado por Crítica y jaleado por un intenso debate mediático. Los gurús de la editorial Bantam Dell tuvieron el acierto de publicitar la obra, distribuida en inglés a principios de septiembre, no por lo que tiene de ciencia (está escrito en colaboración con otro físico, el norteamericano Leonard Mlodinow), sino por lo que tiene de filosofía. Y la estrategia funcionó.

“Dios no creó el universo” machacó la CNN resumiendo la tesis de Sthephen Hawking. Y ya fue imposible no seguir la punta de ese capote. Casi nadie había leído el libro, casi nadie era capaz de interpretarlo……, pero ya teníamos de nuevo el mundo dividido, de conveniente manera, en sabios (ateos, agnósticos, o escépticos) y creyentes (pobres diablos), éstos últimos buscando perdón para sus convicciones religiosas alegando que sin ellas nada tiene explicación. Argumento perdedor, cuando precisamente el debate se centra en si tal explicación puede existir.
Y sin embargo, son los cientifistas los equivocados. “Sencillamente sus filosofías no han estado a la altura de su ciencia”, explica Natalia López Moratalla, catedrática de Bioquímica y Biología Molecular, para quien el científico puede hablar de “la verdad final de lo que conoce por la ciencia positiva”, pero “a condición de que acepte que hay otra forma de conocer rigurosa y segura cuyo cultivo le exige, al menos, el mismo rigor que le exige la investigación científica”

Porque el error de los cientifistas no está en lo que saben sobre su disciplina, sino en creer que, cuando salen de ella, su autoridad permanece. Sus respuestas (entre otras, a la cuestión de Dios) “dependen en gran medida, no tanto de los datos conocidos por las ciencias, sino de la filosofía que sirve de matriz intelectual para la interpretación de esos datos”, afirma Moratalla.

No entremos, pues, al trapo: no siempre que se habla de Dios es la fe lo que está en juego. Nos hemos olvidado de que la teología natural o teodicea es una parte de la metafísica, y de que existe un conocimiento puramente racional de Dios que no precisa de la Revelación ni para concluir su existencia ni para descubrirle como Creador.
Es tan sencillo como explicarle a los Stephen Hawking o a los Richard Dawkins de turno que, cuando hablan de Dios, su adversario no son piadosos pero irracionales sentimientos religiosos, sino las poderosas y aristotélicas “cinco vías” de Santo Tomás de Aquino, cuya Summa Theológica tiene tanto de “lógica” como de “teo”. “Los cielos proclaman la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmo 19,1), anuncia el salmista. Pero no hace sino colorear con poesía lo que la inteligencia, severa y fría, deduce del estudio del ser en cuanto tal.
O, como lo expresa Juan Luis Lorda, “llegar a la idea de un Dios creador está más allá de los datos científicos. Es una deducción posible al contemplar el conjunto de la realidad. Para nosotros, los cristianos, esa deducción viene reforzada por nuestra fe”.
Reforzada y punto.


Y Lorda, quien a su condición de sacerdote y profesor de Teología une la de ingeniero, señala algo más: “Nunca hemos tenido una idea tan unitaria de la realidad. Las gentes de otras épocas vivían en un mundo lleno de misterios distintos. Había muchas explicaciones parciales y muchos misterios desconocidos. Hoy, no lo sabemos todo, desde luego, pero sabemos que todo está relacionado: todas las estructuras de la materia y todos los organismos vivos. Todo se ha hecho a partir de un punto original y todo está hecho de lo mismo”, con un orden interno que apela a la inteligencia.
En esto último incidió Benedicto XVI en su encuentro de Abril de 2006 con los jóvenes de Roma y del lacio, al recordar la naturaleza matemática (es decir, racional) de la realidad: “Me parece casi increíble que coincidan una invención del intelecto humano y la estructura del universo: la matemática inventada por nosotros nos da realmente acceso a la naturaleza del universo y nos permite utilizarlo. Por tanto, coinciden la estructura intelectual del sujeto humano y la estructura objetiva de la realidad: la razón subjetiva y la razón objetivada en la Naturaleza son idénticas”.
Podrá discutirse si el instrumento matemático lo abstraemos de la Naturaleza o si es una creación nuestra que, sorprendentemente, sirve después para encajar en él los datos experimentales……………..

O como apuntaba Paul Dirac (1902/1984) Premio Nobel de Física en 1933, “hay que emplear todos los recursos de las matemáticas puras para generalizar y perfeccionar el formalismo matemático que forma la base actual de la física teórica, y después de cada éxito en esta dirección, intentar interpretar la nueva matemática en términos de entidades físicas”. La interrelación es casi absoluta. Todo un misterio.

Pero ¿tiene todo esto algún significado, aparte del profundo valor indiciario que señala el Papa?

-Es el momento de acudir a la biografía de Pirre Duhen (1861/ 1916) físico célebre y notable en su tiempo, ferviente católico y plumista correoso contra el positivismo y el laicismo. Además, sus diez tomos de investigaciones y hallazgos documentales reivindicaron los avances científicos en la Edad Media, contribuyendo a derruir el mito de su oscurantismo. Para sofoco de Dan Brawn, desveló las fuentes medievales en las que bebió Leonardo da Vinci.

Duhen fue capaz de defender una primera tesis doctoral sobre termodinámica ante tres genios (Gabriel Lippmann, Charles Hermite, Émile Picard) verla rechazada por espurios celos académicos y, como el “hombre” del poema de Kipling levantarse para defender con éxito una segunda tesis doctoral sobre magnetismo ante tres nombres no menos apabullantes (Edmond Bouty, Gaston Darboux, Henri Poincaré), iniciando una carrera brillante no sólo como científico, sino como filósofo de la ciencia.
“Siempre que se cite un principio de física teórica para apoyar una doctrina metafísica o un dogma religioso, se estará cometiendo un error”, sentencia Duhen en un texto capital, “La teoría física”.

Es el error que comete Hawking. Pero también, aunque con inmejorable intención, el de quienes buscan en la ciencia un apoyo que la filosofía o la fe no necesitan, salvo como auxiliares de sus motivos de credibilidad. López Moratalla lo llama: “introducir el misterio por la puerta de atrás” ¿Un caso? El de quienes presentan “la incapacidad, más o menos aparente, de la ciencia positiva de explicar de dónde proviene el sentido del yo de los humanos como una prueba científica de la existencia del alma inmortal.

¿Por qué? Porque como sostiene Duhen, “las doctrinas metafísicas y religiosas son juicios que se refieren a la realidad objetiva, mientras que los principios de la teoría física son proposiciones relativas a ciertos signos matemáticos que carecen de existencia objetiva”. La teoría física “es una forma matemática que sirve para resumir y clasificar las leyes constatadas por la experiencia. Ese principio no es ni verdadero ni falso por sí mismo, sino que simplemente da una imagen más o menos satisfactoria de las leyes que pretenden representar”.

No hay que tener complejos, pues, cuando los científicos se meten a filósofos, pero tampoco convertir la ciencia en oráculo de lo sagrado. Como resumió Duhen “la iglesia católica ha contribuido mucho, en muchas circunstancias, y sigue contribuyendo todavía con gran fuerza a mantener la razón humana en el buen camino, incluso cuando esta razón se esfuerza en el descubrimiento de verdades de orden natural”.

Libro del mes (noviembre 2010): Tauroética


Traemos, este mes, a nuestro blog el libro recientemente publicado por el filósofo Savater, Tauroética. En lugar de redactar sólo un fragmento del mismo libro, lo hacemos acompañado de una crítica de José Javier Esparza.




De toros, ministras y filósofos.


Sobre la polémica actual acerca de los toros, nadie ignora su verdadero fondo: es una ofensiva del separatismo catalán contra todo cuanto huela a español. En ese plano, el asunto tiene poco más recorrido. Ahora bien, la polémica subsiguiente ha abierto un campo de reflexión muy interesante, a saber: ¿tienen derechos los animales? ¿Cuáles y por qué? ¿Y pueden los derechos de los animales equipararse a los derechos de los humanos?
En esa estela, Fernando Savater acaba de publicar un librito muy interesante: “Tauroética”, que aporta enfoques sugestivos.
Es interesante repasar los argumentos de los antitaurinos en las jornadas prohibicionistas del parlamento catalán. Jorge Wagensberg, por ejemplo, es un sabio al que los lectores habituales de los “metatemas” de Tusquets debemos muy buenos ratos, pero su discurso ante el Parlament fue de una simpleza y un ternurismo más propio de modistillas. Otro tanto puede decirse de Jesús Mosterín, filósofo de la ciencia que en este trance prefirió razonar como un contertulio de “Sálvame”. Ambos piensan que hay que extender a los animales los derechos que adornan a los humanos. Mosterín, concretamente, es un destacado promotor del Proyecto Gran Simio. Curiosamente, ambos son partidarios del aborto libre; es decir, que niegan a los humanos el derecho que otorgan a los animales. En esto es particularmente primario el amigo Mosterín: “Los derechos no existen, se crean” afirma el sabio. Y, naturalmente, los crea él.
Lo que hay en el fondo es un viejísimo problema: cómo pensar nuestra relación con la materia. Desde Descartes , la relación la pensamos con dos términos “res cogitans”, que son las cosas del intelecto, y “res extensa”, que son las cosas de la materia. Las cosas del intelecto son superiores a las de la materia y, por tanto, deben dominarlas. Esas cosas del intelecto tienen, por supuesto, un aliento divino. Descartes era un católico irreprochable y su sistema es una aplicación estricta de la literatura bíblica, que prescribe a los hombres la misión de dominar la Tierra. El problema es que basta con quitar a Dios de ese paisaje para que el resultado sea un materialismo desbocado. Por eso Marx decía que Descartes fue el primer materialista.
Después, al compás de la industrialización y la consiguiente crisis ecológica, se hizo urgente replantear el problema: necesitamos una nueva forma de pensar nuestra relación con la naturaleza y ahí surgieron perspectivas generalmente bienintencionadas, pero que en realidad seguían atadas al viejo materialismo, porque lo que hacen es extender a la naturaleza los prejuicios humanos.





Incapaces de ver la materia como algo autónomo, de puro dominada que está, los hombres empezamos a verla como prolongación de nuestra propia humanidad. Y, por eso, en vez de seguir dándole martillazos, nos permitimos darle derechos. Eso no deja de ser una ilusión porque, a fin de cuentas, la materia no cambia de cualidad- y nosotros tampoco.
La argumentación animalista es, en rigor, puro antropocentrismo; es decir, una visión de la realidad deformada por el hombre que proyecta su ego sobre todo cuanto existe. Así, terminamos atribuyendo a la naturaleza, por ejemplo al toro, cualidades humanas. Es la actitud propia de un hombre que ya no tiene que luchar contra la naturaleza. Desde que el hombre se hizo hombre, ha tenido que enfrentarse a la naturaleza para sobrevivir: matar animales para comer y vestirse, dominar el fuego para vencer al frío, talar árboles para construir refugios, horadar montañas, cambiar el curso de los ríos.

Lo más hermoso de esta guerra sin cuartel es que, en su transcurso, nació una forma propiamente religiosa de entender la naturaleza, y esto no es solo cosa de los tiempos paganos: los más veteranos hemos alcanzado a ver nuestros campesinos trazando una cruz en un árbol antes de talarlo o llevando el ganado a la iglesia el día de San Antón. Naturalmente, eso no impedía coger el cochino el día de San Martín y degollarlo vivo ante la mirada de todo el pueblo. Aún hay un par de generaciones que guardan- guardamos- en nuestros oídos el horrísino chillido del cerdo cuando el matarife le corta el cuello. La relación del hombre con la naturaleza está-estaba- hecha de esa mezcla de amor y guerra. Pero, como dice Savater, para el hombre actual- el occidente moderno y urbano- nada de todo esto tiene ya sentido. Ese hombre ha nacido con calefacción y aire acondicionado. Tampoco tiene que matar animales para comer: los encuentra ya despiezados en el “súper” donde los recolecta como Adán y Eva debían de recoger los frutos del Paraíso. La naturaleza ya no es algo contra lo que debemos luchar: la damos por vencida. Cuando un río se desborda no pensamos en la naturaleza como rival, sino que echamos la culpa al que diseñó la presa. En un animal no vemos a un competidor de nicho ecológico, sino a un ser cuyo destino natural es el ámbito doméstico o el zoológico. El proteccionismo es el lujo moral que se permite el vencedor. Pero, ojo, todo esto no es más que una ilusión del espíritu: la cualidad del hombre no ha cambiado, y tampoco la de la naturaleza. Y ahí es donde mete la “cuchara” Savater en Tauroética. Savater se hace la pregunta fundamental ¿Son los animales tan humanos como los humanos animales?
-La respuesta es no. El animalismo pretende atribuir a los animales derechos que no pueden tener.
¿Por qué no pueden?
-Por la conciencia: el titular de un derecho debe ser consciente de ello, pero los animales no pueden ser conscientes. Esto tiene su importancia cuando pensamos en el equilibrio entre derechos y deberes. Al animal no podemos exigirle otro deber que el del instinto.

Tengo que reconocer que he experimentado hacia Savater sentimientos más bien ásperos, pero lo cabal es reconocer la razón allá donde se despliega y, en ese sentido, estas páginas de Tauroética son impecables.







Dice Savater:
“La diferencia de los humanos con los animales es la forma en que vivimos. Nosotros renunciamos a nuestra animalidad en nuestra conducta; ellos no, y por eso nosotros podemos tener derechos y ellos no”.

¿Por qué, entonces, hay tanta gente dispuesta a conceder derechos a los animales?
-Savater subraya el efecto perverso de la domesticación: los animales “han pasado de ser bestias a pobres animalitos, el hombre ya es vencedor de antemano ante ellos, por eso no se comprende la batalla del hombre contra el toro.

¿Es esto un progreso?
-Savater cree que no, al revés: atribuir ese nuevo estatuto a los animales es tanto como degradar nuestra condición humana. En cuanto a los toros, dice algo sugestivo “lo que pasa en la plaza no es bárbaro; lo bárbaro es confundir la sangre del toro con la sangre del hombre.


Conclusión: está muy bien proteger a la naturaleza, toros incluidos, pero no perdamos de vista que hacemos eso porque somos humanos. Conceder a los animales el estatuto de los humanos es tanto como permitir a los humanos que se comporten como animales.



sábado, 9 de octubre de 2010

Libro del mes (Octubre 2010)Viaje a la aldea del crimen.



El autor del libro es Ramón J. Sender (1901-1982) es un clásico de la literatura del siglo xx. El libro que publicamos es un impresionante reportaje sobre los acontecimientos que tuvieron lugar en Casas Viejas, aldea gaditana, en el 1933 y que significan el abuso de poder de la autoridad republicana española en este tiempo.

Veamos algún fragmeto:
"Soplaba, como siempre, a esa hora, un poco de viento del mar. Dentro de la choza los disparos eran muy espaciados. Voces, ayes, insultos y esas frases en las que «Seisdedos» no tuvo parte, sin duda, pero que, habiendo mujeres de dieciocho años y estando allí padres, hijos, hermanos, debieron ser inevitables. Doscientos hombres asistían a aquel espectáculo en silencio, aguardando para impedir que se salvara nadie. La muchacha, que volvió a la choza con la escopeta para su padre, Francisca Lago, asomó un instante entre las llamas. Subió al boquete gateando. Salió cara a los parapetos de los guardias enloquecida, con las ropas y el pelo en llamas. Corrió, dando alaridos, pidiendo auxilio. La ametralladora la derribó a unos diez pasos de la choza.
También su padre, Francisco Lago, quiso huir.
Probablemente lo hubieran intentado todos, pero los otros cinco debían estar heridos. Francisco no pudo andar tanto trecho como su hija. Quedó muerto en el mismo agujero, al salir. Su cuerpo, que fue doblándose bajo el fuego mecánico de la ametralladora, apareció chamuscado, con quemaduras en las piernas y en la cabeza. La techumbre seguía ardiendo y derrumbándose hacia adentro. Vigas, ramaje, caían en el interior en llamas. Todavía sonaron algunos disparos dentro y cayeron varias granadas más sobre la hoguera. Después, al olor de maderas quemadas sucedió el de la carne. El humo era más denso y apelmazado. Habían cesado los lamentos y los disparos. Cuatro hombres y una mujer ardían vivos bajo la hoguera: el «Seisdedos», dos hijos, una nuera y un yerno. El fuego iluminaba los alrededores. Todo había terminado. La mayor parte de las fuerzas se iban aventurando ya a bajar. Del cuerpo de la hija de Paco Lago salía humo. Seguían ardiendo sus ropas. Se acercaron y comprobaron que había muerto.
Algunos de los guardias se dedicaron a transportar tres cadáveres de otros tantos campesinos a los que habían fusilado «para ahorrarse el cuidado de su custodia», desde el lugar donde cayeron a la choza de «Seisdedos». Comenzaba a amanecer, sin sol, con la niebla de los amaneceres de Marruecos. Dos guardias cogían un cadáver y lo transportaban dificultosamente, apoyando los pies en la resbaladiza grava. A veces hubo que soltarle para no caer. Volvían a recogerlo y bajaban. Y al lado de la choza lo lanzaban sobre la cerca, como un fardo. Aparecen quemados, naturalmente, por el costado que estaba hacia abajo en contacto con el fuego. Antes de terminar esa triste faena aparecieron por la torrentera dos o tres vecinos curiosos o aterrorizados. Los guardias los ahuyentaron a tiros.
Los cinco de la familia de «Seisdedos» que quedaron bajo las brasas rompían la tradición española. En Numancia murieron los celtíberos sobre las hogueras. En Valladolid y Toledo, los herejes, también sobre ellas. El «Seisdedos» y los suyos murieron debajo. Claro está que Roma pasó y los celtíberos del Duero siguen organizándose en fratrias con nombres distintos, y que la Inquisición pasó y los herejes siguen e imponen su ley. Y que visto así, en la Historia, los siglos son cortos. Esto sin recordar que existe un sistema capaz de crear vida nueva con toda esta sangre.
La mayor parte de las fuerzas fue desfilando hacia el centro de la población. Quedaron arriba algunos centinelas para que la gente del pueblo no se acercara. Consumida la techumbre, las vigas y travesaños, la mesa de pino y las sillas, los dos taburetes, las culatas de las escopetas, los jergones de paja y la poca grasa de los cuerpos de los sitiados, el fuego fue apagándose. La choza presentaba el aspecto de una fosa cuadrada, con restos humanos cubiertos de ceniza. Las paredes de barro habían desaparecido en su mayor parte y quedaba apenas señalada la base con un reborde que encuadraba los restos y las cenizas. Los arcos finales de la cabecera y los pies de la cama sobresalían retorcidos.
Sobre aquella fosa cayeron los cuerpos de los tres que fueron muertos fuera de la choza. Rostros afilados por el hambre y por la muerte. Gestos dislocados, con brazos y piernas en extrañas actitudes. Allí quedaron esperando al juez de instrucción".





sábado, 4 de septiembre de 2010

Libro del mes (Septiembre 2010): La cuarta Trama



El libro que publico está escrito por José María de Pablo Hermida (Madrid, 1971), es licenciado en Derecho por la Universidad de Castilla-La Mancha. Desde 1944 ejerce como abogado penalista, especializado en delitos económicos.
En el juicio del 11-M celebrado entre febrero y junio de 2007, intervino como acusación particular, representando a la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M y a los centenares de víctimas de los atentados, a los que también representó un año después en el juicio del caso bórico.
En este libro, basado sólo en el contenido del sumario y en la pruebas practicadas tanto el la Audiencia Nacional como en el tribunal Supremo, se hace ver que debió existir una cuarta trama ( distinta de la trama del Chino, de la trama asturiana y de la trama del Tunecino) hasta ahora desconocida que no ejecutó los atentados pero fue su “alma mater”.
Veamos algún fragmento:
"La taquillera se reafirmó en que el hombre del pasamontañas que se bajó de la Kangoo con una mochila al hombro y le compró un bono de diez viajes para la zona de Coslada hablaba en español con acento de español. La taquillera insistió en su declaración: el hombre de la Kangoo hablaba un español correcto, sin acento de ningún tipo.
¿Quién era el misterioso hombre que se bajó de la Renault Kangoo la mañana de los atentados y se dirigió a la estación de Alcalá de Henares con una mochila al hombro?
La investigación no lo ha determinado. La sentencia de la Audiencia Nacional tampoco. Ni el conserje Luis Garrudo ni la taquillera Raquel Fernández pudieron reconocer a aquel hombre entre los rostros de los acusados por el11-M, ni tampoco en las fotografías de los fallecidos en la explosión de Leganés. Esto descarta que perteneciera a la trama asturiana, o a la banda del Chino o a la banda del Tunecino. Por otro lado, el idioma «español con acento de español» que según la taquillera utilizaba aquel hombre, descarta que tuviera origen magrebí. El misterioso hombre de la Kangoo era más español que el toro de Osborne., _
Por otro lado, ninguna cámara grabó la imagen del misterioso hombre de la Kangoo, ni la de ninguno de los terroristas que aquella mañana depositaron varias mochilas bomba en diversos trenes del Corredor del Henares. Tres años antes, las cámaras de seguridad de distintos aeropuertos norteamericanos habían permitido identificar a Mohamed Atta y a sus compañeros como los autores del ataque terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Del mismo modo, las cámaras de seguridad del metro de Londres permitirían al año siguiente identificar a los autores materiales de los atentados de Londres del 7 -J. Pero curiosamente, por aquello del azar, el 11 de marzo de 2004 las cámaras de seguridad de las estaciones de Cercanías del Corredor del Henares -empezando por Alcalá- no tenían activada la función de grabar. Qué le vamos a hacer.
El episodio del misterioso hombre de la Kangoo es otra evidencia de la intervención de la cuarta trama en los El El episodio del misterioso hombre de la Kangoo es otra evidencia de la intervención de la cuarta trama en los atentados
del11-M.
Un hombre de nacionalidad española, que hablaba en español con acento de español, y pertenecía a la cuarta trama, se apeó de la Renault Kangoo en la mañana de los atentados, esforzándose todo lo que pudo en llamar la atención sobre sí mismo (el pasamontañas en un día primaveral, la enorme y pesada mochila, la larga conversación con la taquillera ... ) y levantar las suficientes sospechas como para asegurarse de que, en esa misma mañana, la policía encontraría la Kangoo. La misión de nuestro misterioso hombre no era otra que asegurar la localización de la furgoneta, objetivo que logró con éxito. Más adelante veremos lo importante que era para la cuarta trama que la policía localizase la Kangoo y la relacionase con los atentados."
Sobre este episodio, la sentencia de la Audiencia Nacional señala que:
el Tribunal solo estima acreditado con la certeza requerida en el proceso penal que de la furgoneta bajan tres individuos y que al menos uno de ellos se dirige a la estación de cercanías con una mochila o bolsa de deporte. Por lo tanto, el Tribunal no asume la tesis de que los artilugios explosivos y los terroristas se desplazaron en este vehículo y en un Skoda modelo Fabia para desde Alcalá de Henares colocar en distintos trenes las mortíferas cargas. Simplemente ese hecho no está acreditado con la extensión que lo plantean las acusaciones."
Totalmente de acuerdo. Sin decirlo expresamente, el Tribunal del ll-M era consciente de que aquel hombre no era ninguno de los acusados ni de los fallecidos en Leganés: el misterioso hombre de la Kangoo pertenecía a la cuarta trama".

domingo, 1 de agosto de 2010

Libro del mes(agosto 2010):Dios en el pensamiento hispano del siglo XX.

El libro es obra de un grupo de pensadores que han colaborado entre sí y han sido coordinados por José Luís Cabria y Juana Sánchez Gey.

La secreta intención de esta gran obra es invitar a pensar y pensar sobre Dios, porque como dicen los autores, en definitiva nos ayudaría a vehicular un modo de ser y un modo de vivir más humanos. Dios es un tema vitalmente importante, e imprescindible, sin duda alguna.
Leamos un fragmento del libro:

“Tras el 11 de Septiembre y aprovechando su río revuelto, se desencadena una campaña interesada en declarar a los cuatro vientos que las religiones son la principal causa y fuente de los conflictos y males padecidos por el mundo (v.gr., Sarama­go adoctrina: la fe en Dios es una invitación a la violencia), que por tanto hay que eliminarlas yendo a su foco o raíz, que es Dios. Se trata de eclipsarle y borrarle del horizonte, desalojarle del mundo, de entre nosotros, que de una vez se haga real su profeti­zada muerte (Nietzsche).

Tal embaucamiento tendrá como vícti­mas a pobres incautos, crédulos, que con no demasiado esfuerzo podrían desenmascarar el gratuito prejuicio. El conjunto de la so­ciedad, sin embargo, lejos de sucumbir a la red o anzuelo de los pescadores, habrá aprendido de la historia justamente la lección opuesta, que no puede haber seria contención del mal, ni paz (el vocablo Dios, racionalmente purificado, es un imperativo de paz), ni posible humanismo (serenidad y equilibrio psicológico a nivel individual, solidaridad, orden, cohesión y desarrollo en el social) sin un teísmo de base, sin una religión sana y razonable como soporte. Es premisa "sine qua non"..

Con tantos siglos a su espalda la Humanidad conoce sobrada­mente este proceso inexorable: la desaparición de Dios conlleva necesariamente la aparición de ídolos sustitutos (fetiches, fantas­mas) que se enseñorean de la existencia, causando primero un empobrecimiento general del hombre y por fin su aniquilación. Sin la conciencia de Dios todo está permitido, se sigue inevita­blemente el nihilismo, nada vale nada, todo da igual, no hay dis­tinción entre lo bueno y lo malo éticamente. El radical relativis­mo postmodemo, su falta de referentes, criterios y medidas explica gran número de existencias erráticas, desajustadas y des­estructuradas. Si llegara a olvidarse completamente de Dios, lo cual de momento es simple hipótesis de futuro, el hombre se ha­bría convertido en un animal ingenioso, habría involucionado en la escala de vivientes hacia un estadio prehumano, incapaz ya de interrogarse sobre el todo y su sentido. Nos interesa absoluta­mente que dicha hipótesis no llegue a verificarse, sería lo peor que nos aconteciera, ni siquiera podríamos ya ser conscientes de ello para lamentarlo, al carecer de la antigua dignidad -siempre amenazada-. Por nada del mundo tendríamos que vemos empla­zados ante tal estado de cosas.


Sin Dios como norte, fondo y quicio, la Humanidad queda desnortada, desfondada y desquiciada. La «muerte de Dios» arras­tra consigo el derrumbe de los pilares -valores- sobre los que se asienta el edificio de la convivencia: verdad, sentido, justicia, res­peto, libertad, esperanza ... , o sea, desemboca en la muerte del hombre. Ese es el drama. Sin Dios la certeza y verdad del cono­cimiento son infundables, quedan suspendidas, en el aire (Des­cartes), la injusticia y el mal sin respuesta, el comportamiento éti­co-moral sin una roca inconmovible donde anclarse (Kant), el hombre es una inútil pasión de felicidad (Sartre), no hay funda­mento para el ser ni para el saber ni para el derecho ni para la li­bertad, que no pueden sostenerse en sí mismos o por sí solos.



jueves, 22 de julio de 2010

Libro del mes (Julio 2010): Guía políticamente incorrecta del Islam.


El autor del libro es Robert Spencer es el director del Observatorio de la Yihad y es profesor asociado en la Free Congress Foundation. Es autor de varios libros sobre el Islam, entre los que destacan Islam Unveiled: Disturbing Questions About The World,s Fastest Growin Faith y Onward Muslim Soldiers: How Jihad Still Threatens America and the West, así como ocho monografías y cientos de artículos.
EL ISLAM, LA RELIGIÓN DE LA GUERRA
Aquellos que combaten en la yihad van a disfrutar de un nivel superior del Paraíso que los demás:
La autoridad Abu Sa'idjudri ha trasmitido que el Mensajero de Alá (que la paz sea con él) le ha dicho: Abu Sa'id, aquel que acepta de buena gana a Alá como su Señor, al islam como su religión y a Mahoma como su Apóstol, necesariamente tendrá derecho a entrar al Paraíso. Él (Abu Sa'id) pensó en esto y dijo: Mensajero de Alá, repite esto para mí. Él (el Mensajero de Alá) lo hizo y dijo: existe otro acto que eleva la posición del hombre en el Paraíso a un grado cien veces (superior), y la elevación de un grado al siguiente es equivalente a la distancia entre el cielo y la tierra. Él (Abu Sa'id) dijo: ¿Cuál es ese acto? Él respondió: ¡La yihad por Alá' ¡La yihad por Alá!

En otra ocasión «un hombre llegó hasta el Apóstol de Alá y dijo: "Instrúyeme acerca de ese hecho que equivale a la yihad (como recompensa)". Él respondió: "No conozco tal hecho".
MAHOMA VS, JESÚS
"Bienaventurados seréis cuando os injurien yos persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos»,
Jesús (San Mateo, 5: 11)
"Matadles dondequiera que los encontréis y expulsadles de donde os hayan expulsado, pues la opresión es aún peor que matar»,
Corán, 2: 191
Tres alternativas
En un hadiz de capital relevancia, Mahoma esboza tres alternativas que los musulmanes pueden ofrecer a los no musulmanes.
Suleimán b. Buraid ha informado a través de su padre que cuando el Mensajero de Alá (que la paz sea con él) ponía a alguien al mando de un ejército o de un destacamento iba a exhortado especialmente a temer a Alá y a ser bueno con los musulmanes que estuvieran con él. Él les diría: combatid en nombre de Alá y por Alá. Luchad contra quienes descreen de Alá. Haced la guerra santa [ ... ] Cuando encontréis a vuestros enemigos, que son politeístas, invitadlos a que realicen tres tipos de acciones. Si ellos responden a alguna de ellas, aceptadlo y evitad hacerles ningún daño. Invitadlos a aceptar el islam; si ellos te responden, acéptalos y desiste de luchar contra ellos [ ... ] Si ellos se niegan a aceptar el islam, pídeles que paguen laJizya. Si están de acuerdo con el pago, acéptalo y no les pongas las manos encima. Si se niegan a pagar el impuesto, busca la ayuda de Alá y lucha contra ellos.t?
Las alternativas para los no creyentes son:
Aceptar el islam.
Pagar la jizya, el impuesto a los no musulmanes, que es la piedra angular de todo un sistema de regulaciones humillantes que institucionalizan el estatus inferior que tienen los no musulmanes en la ley islámica.
Combatir junto a los musulmanes.
Siempre hay que recordar que la «coexistencia pacífica como iguales en una sociedad pluralista» no figura entre las alternativas.
En otro hadiz, que se repite varias veces en la colección de las tradiciones que los musulmanes consideran más fiables, Mahoma dice que a él se le ha «ordenado combatir contra el pueblo» hasta que se conviertan en musulmanes, y que quienes se resisten a ello se arriesgan a perder sus vidas y sus propiedades: «El Profeta ha hablado con claridad acerca de su propia responsabilidad para ir a la guerra por la religión que ha fundado: "[Alá] me ha ordenado combatir contra la gente hasta que ellos testifiquen que solamente Alá merece la adoración, y que Mahoma es el Mensajero de Alá y realicen sus salat (rezos) y entreguen la zakat, de modo que si ellos hacen todo esto, podrán poner a salvo sus vidas y propiedades, con excepción de lo dictado por las leyes islámicas, y el cálculo [las cuentas] será [efectuado] por Alá''.


viernes, 9 de julio de 2010

4º E.S.O. ÉTICA: Epílogo del ciudadano.

Josif Vissarionovich Dhzugasvili, Stalin

En una mísera choza de la aldea Georgiana de Gori, nació el 21 de diciembre de 1879 Josif Vissarionovich Dhzugasvili, más tarde conocido como "Stalin", acero en ruso. Su padre era un zapatero analfabeto y borracho y su madre trató de darle lo mejor cuando rogó su ingreso en el seminario teológico de Tiflis. Como es obvio, aquello no prosperó y, tras conocer a un grupo marxista de la capital georgiana, fue expulsado del seminario. Su juventud fue ajetreada: encarcelado, deportado a Siberia, logró escapar y huir a Berlín y Estocolmo, pero regresó clandestinamente y, convertido en terrorista, ayudó a Lenin en los preparativos de la revolución de 1917. Con él forjó la visión de una Rusia comunista y tras la muerte de Lenin en 1924, la consolidó, sangrientamente, en la esfera mundial.
Su furor inquisitorio se instaló sin escrúpulos en la década de los 30. Periodistas, sacerdotes, artistas o escritores eran acusados de ser "socialmente dañinos" y se les asesinaba o se les deportaba a Siberia. Lo mismo ocurría con oficiales del Ejército Rojo o, sencillamente, con obreros y campesinos. Todo valía para conservar el poder; esta era su misión como líder.
Al lado del tremendo costo social que habla de varias decenas de millones de víctimas, Stalin, implantó planes económicos que convirtieron a la Unión Soviética en una potencia mundial. El estallido de la Segunda Guerra Mundial sorprendió a Rusia en plena fase de crecimiento. Stalin firmó con Hitler un tratado de no agresión (1939). Sin embargo, pronto pactó con los aliados y, con la heroica resistencia del pueblo ruso, casa por casa, consiguió rechazar el avance alemán. Occidente pagaría un alto precio por la alianza con Moscú en las conferencias de Teherán, Yalta y Potsdam.



El sagaz Stalin logró que se le permitiera dominar la Europa del Este. Terminada la guerra vino otra oleada de torturas y matanzas de miles de bielorrusos, cosacos y ucranianos, acusados falsamente de colaboracionismo con Hitler. Nunca se sabrá con precisión las atrocidades cometidas por este hijo de zapatero, ya que muchas de sus víctimas yacen bajo tierra en medio de la inmensidad de los bosques y la nieve de las estepas rusas.
En la última etapa de su vida, su leyenda había crecido hasta la desmesura más absoluta. Su salud se había hecho precaria. No podía soportar relaciones estrechas con otras personas, dada su recelosa actitud, que llegaba hasta la psicopatía. La mejor imagen de esta época de su vida la ofrecen las memorias de Kruschev. "En esta época -escribió su sucesor en el poder- no importaba qué cosa podía sucedernos. Se iba a las reuniones en la dacha de Stalin porque no había más remedio, pero no se sabía si acabarían en una promoción personal o en el fusilamiento".
En los cuatro últimos años de su vida, dio más que nunca la sensación de haberse convertido en un completo paranoico. El 2 de marzo de 1953 Stalin sufrió un derrame cerebral mientras se hallaba solo en su apartamento, en Moscú. Sin embargo, la noticia fue ocultada, ya que había pánico frente a una reacción violenta en caso de una eventual recuperación. Sus hombres de confianza no se atrevían a ingresar a la habitación y aguardaban en el portal del edificio. Era el resultado de su manera de gestionar a sus colaboradores.
Sólo en grupo, sus hombres más cercanos se atrevieron a acercarse al lecho del enfermo. Kruschev tenía los ojos enrojecidos por el llanto, mientras que el frío Beria, odiado jefe de la policía secreta, se situaba muy cerca del rostro de Stalin para demostrar preocupación y afecto, mientras tenía los ojos abiertos. Cuando cerraba los párpados y se sumía en coma, Beria se mofaba de su viejo mentor ante la presencia horrorizada de los demás. El reloj marcaba las 22: 10. De pronto, intentó erguirse, cayó en ataques de sofocación, miró con ira a sus seguidores, y murió.

Gonxha Agnes Bojaxhiu, Madre Teresa de Calcuta

El 26 de agosto de 1910, en Skopje, una ciudad situada en los Balcanes (hoy capital de Macedonia; entonces, en plena Albania) nació la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu. Recibió en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes. La repentina muerte de su padre, cuando tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente en el carácter y la vocación de su hija que, en septiembre de 1928 ingresó en la Congregación de las Hermanas de Loreto con el nombre de Hermana Teresa. Llegó a Calcuta en 1929, a la escuela para chicas Sto Mary, de la que en 1944 llegó a ser directora. Sus 20 años en Loreto se caracterizaron por su caridad, alegría, altruismo y coraje, así como por su capacidad para el trabajo duro y un talento natural de organizadora.
El lO de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling, Madre Teresa recibió su "inspiración," su "llamada dentro de /a llamada". Fue su visión. Ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida. "Ven y sé mi luz", Jesús le suplicó. "No puedo ir solo ". Madre Teresa fundó entonces la Congregación de las Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres, con el conocido sari blanco orlado de azul. Era su misión. En 1948 va por vez primera a los barrios pobres. Visitó a las familias, lavó las heridas de algunos niños, se ocupó de un anciano enfermo que estaba extendido en la calle y cuidó a una mujer que se estaba muriendo de hambre y de tuberculosis. Comenzaba cada día comulgando a Jesús en la Eucaristía y salía de casa, con el rosario en la mano, para encontrar y servir a Jesús en "los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba". Después de algunos meses comenzaron a unirse a ella, una a una, sus antiguas alumnas.


El Decreto de aprobación por Pablo VI a la Congregación en 1965, animó a Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Ésta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes. Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los años noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba. Madre Teresa fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963, en 1976 la rama con templativa de las Hermanas, en 1979 los Hermanos Contemplativos y en 1984 los Padres Misioneros de la Caridad. Sin embargo, su inspiración no se limitó solamente a aquellos que sentían la vocación a la vida religiosa. Creó los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los Misioneros de la Caridad Laicos. En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, Madre Teresa inició también en 1981 el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi como un "pequeño camino de santidad" para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu. De esta manera y con estas fundaciones gestionó y organizó a las personas que vieron en su seguimiento una vocación.
Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en Madre Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos premios y especialmente el Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez mayor. Ella recibió, tanto los premios como la creciente atención "para gloria de Dios y en nombre de los pobres".
Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios. Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia.


En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo.
Después de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. El 5 de septiembre, la vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno de India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. A causa de lo extendido de la fama de santidad de Madre Teresa en Octubre de 2003 fue beatificada por Juan Pablo II.
"De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús". De pequeña estatura, firme como una roca, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente por los más pobres entre los pobres.

Ahí los tenemos: dos líderes del último siglo. Dos personas con una visión, una misión y una capacidad de gestión que influyó sobre millares de otras más. ¿Quién transformó más radicalmente el mundo? ¿Quién le aportó más valor? é Quién creó algo más nuevo para los otros?