sábado, 9 de octubre de 2010

Libro del mes (Octubre 2010)Viaje a la aldea del crimen.



El autor del libro es Ramón J. Sender (1901-1982) es un clásico de la literatura del siglo xx. El libro que publicamos es un impresionante reportaje sobre los acontecimientos que tuvieron lugar en Casas Viejas, aldea gaditana, en el 1933 y que significan el abuso de poder de la autoridad republicana española en este tiempo.

Veamos algún fragmeto:
"Soplaba, como siempre, a esa hora, un poco de viento del mar. Dentro de la choza los disparos eran muy espaciados. Voces, ayes, insultos y esas frases en las que «Seisdedos» no tuvo parte, sin duda, pero que, habiendo mujeres de dieciocho años y estando allí padres, hijos, hermanos, debieron ser inevitables. Doscientos hombres asistían a aquel espectáculo en silencio, aguardando para impedir que se salvara nadie. La muchacha, que volvió a la choza con la escopeta para su padre, Francisca Lago, asomó un instante entre las llamas. Subió al boquete gateando. Salió cara a los parapetos de los guardias enloquecida, con las ropas y el pelo en llamas. Corrió, dando alaridos, pidiendo auxilio. La ametralladora la derribó a unos diez pasos de la choza.
También su padre, Francisco Lago, quiso huir.
Probablemente lo hubieran intentado todos, pero los otros cinco debían estar heridos. Francisco no pudo andar tanto trecho como su hija. Quedó muerto en el mismo agujero, al salir. Su cuerpo, que fue doblándose bajo el fuego mecánico de la ametralladora, apareció chamuscado, con quemaduras en las piernas y en la cabeza. La techumbre seguía ardiendo y derrumbándose hacia adentro. Vigas, ramaje, caían en el interior en llamas. Todavía sonaron algunos disparos dentro y cayeron varias granadas más sobre la hoguera. Después, al olor de maderas quemadas sucedió el de la carne. El humo era más denso y apelmazado. Habían cesado los lamentos y los disparos. Cuatro hombres y una mujer ardían vivos bajo la hoguera: el «Seisdedos», dos hijos, una nuera y un yerno. El fuego iluminaba los alrededores. Todo había terminado. La mayor parte de las fuerzas se iban aventurando ya a bajar. Del cuerpo de la hija de Paco Lago salía humo. Seguían ardiendo sus ropas. Se acercaron y comprobaron que había muerto.
Algunos de los guardias se dedicaron a transportar tres cadáveres de otros tantos campesinos a los que habían fusilado «para ahorrarse el cuidado de su custodia», desde el lugar donde cayeron a la choza de «Seisdedos». Comenzaba a amanecer, sin sol, con la niebla de los amaneceres de Marruecos. Dos guardias cogían un cadáver y lo transportaban dificultosamente, apoyando los pies en la resbaladiza grava. A veces hubo que soltarle para no caer. Volvían a recogerlo y bajaban. Y al lado de la choza lo lanzaban sobre la cerca, como un fardo. Aparecen quemados, naturalmente, por el costado que estaba hacia abajo en contacto con el fuego. Antes de terminar esa triste faena aparecieron por la torrentera dos o tres vecinos curiosos o aterrorizados. Los guardias los ahuyentaron a tiros.
Los cinco de la familia de «Seisdedos» que quedaron bajo las brasas rompían la tradición española. En Numancia murieron los celtíberos sobre las hogueras. En Valladolid y Toledo, los herejes, también sobre ellas. El «Seisdedos» y los suyos murieron debajo. Claro está que Roma pasó y los celtíberos del Duero siguen organizándose en fratrias con nombres distintos, y que la Inquisición pasó y los herejes siguen e imponen su ley. Y que visto así, en la Historia, los siglos son cortos. Esto sin recordar que existe un sistema capaz de crear vida nueva con toda esta sangre.
La mayor parte de las fuerzas fue desfilando hacia el centro de la población. Quedaron arriba algunos centinelas para que la gente del pueblo no se acercara. Consumida la techumbre, las vigas y travesaños, la mesa de pino y las sillas, los dos taburetes, las culatas de las escopetas, los jergones de paja y la poca grasa de los cuerpos de los sitiados, el fuego fue apagándose. La choza presentaba el aspecto de una fosa cuadrada, con restos humanos cubiertos de ceniza. Las paredes de barro habían desaparecido en su mayor parte y quedaba apenas señalada la base con un reborde que encuadraba los restos y las cenizas. Los arcos finales de la cabecera y los pies de la cama sobresalían retorcidos.
Sobre aquella fosa cayeron los cuerpos de los tres que fueron muertos fuera de la choza. Rostros afilados por el hambre y por la muerte. Gestos dislocados, con brazos y piernas en extrañas actitudes. Allí quedaron esperando al juez de instrucción".





sábado, 4 de septiembre de 2010

Libro del mes (Septiembre 2010): La cuarta Trama



El libro que publico está escrito por José María de Pablo Hermida (Madrid, 1971), es licenciado en Derecho por la Universidad de Castilla-La Mancha. Desde 1944 ejerce como abogado penalista, especializado en delitos económicos.
En el juicio del 11-M celebrado entre febrero y junio de 2007, intervino como acusación particular, representando a la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M y a los centenares de víctimas de los atentados, a los que también representó un año después en el juicio del caso bórico.
En este libro, basado sólo en el contenido del sumario y en la pruebas practicadas tanto el la Audiencia Nacional como en el tribunal Supremo, se hace ver que debió existir una cuarta trama ( distinta de la trama del Chino, de la trama asturiana y de la trama del Tunecino) hasta ahora desconocida que no ejecutó los atentados pero fue su “alma mater”.
Veamos algún fragmento:
"La taquillera se reafirmó en que el hombre del pasamontañas que se bajó de la Kangoo con una mochila al hombro y le compró un bono de diez viajes para la zona de Coslada hablaba en español con acento de español. La taquillera insistió en su declaración: el hombre de la Kangoo hablaba un español correcto, sin acento de ningún tipo.
¿Quién era el misterioso hombre que se bajó de la Renault Kangoo la mañana de los atentados y se dirigió a la estación de Alcalá de Henares con una mochila al hombro?
La investigación no lo ha determinado. La sentencia de la Audiencia Nacional tampoco. Ni el conserje Luis Garrudo ni la taquillera Raquel Fernández pudieron reconocer a aquel hombre entre los rostros de los acusados por el11-M, ni tampoco en las fotografías de los fallecidos en la explosión de Leganés. Esto descarta que perteneciera a la trama asturiana, o a la banda del Chino o a la banda del Tunecino. Por otro lado, el idioma «español con acento de español» que según la taquillera utilizaba aquel hombre, descarta que tuviera origen magrebí. El misterioso hombre de la Kangoo era más español que el toro de Osborne., _
Por otro lado, ninguna cámara grabó la imagen del misterioso hombre de la Kangoo, ni la de ninguno de los terroristas que aquella mañana depositaron varias mochilas bomba en diversos trenes del Corredor del Henares. Tres años antes, las cámaras de seguridad de distintos aeropuertos norteamericanos habían permitido identificar a Mohamed Atta y a sus compañeros como los autores del ataque terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Del mismo modo, las cámaras de seguridad del metro de Londres permitirían al año siguiente identificar a los autores materiales de los atentados de Londres del 7 -J. Pero curiosamente, por aquello del azar, el 11 de marzo de 2004 las cámaras de seguridad de las estaciones de Cercanías del Corredor del Henares -empezando por Alcalá- no tenían activada la función de grabar. Qué le vamos a hacer.
El episodio del misterioso hombre de la Kangoo es otra evidencia de la intervención de la cuarta trama en los El El episodio del misterioso hombre de la Kangoo es otra evidencia de la intervención de la cuarta trama en los atentados
del11-M.
Un hombre de nacionalidad española, que hablaba en español con acento de español, y pertenecía a la cuarta trama, se apeó de la Renault Kangoo en la mañana de los atentados, esforzándose todo lo que pudo en llamar la atención sobre sí mismo (el pasamontañas en un día primaveral, la enorme y pesada mochila, la larga conversación con la taquillera ... ) y levantar las suficientes sospechas como para asegurarse de que, en esa misma mañana, la policía encontraría la Kangoo. La misión de nuestro misterioso hombre no era otra que asegurar la localización de la furgoneta, objetivo que logró con éxito. Más adelante veremos lo importante que era para la cuarta trama que la policía localizase la Kangoo y la relacionase con los atentados."
Sobre este episodio, la sentencia de la Audiencia Nacional señala que:
el Tribunal solo estima acreditado con la certeza requerida en el proceso penal que de la furgoneta bajan tres individuos y que al menos uno de ellos se dirige a la estación de cercanías con una mochila o bolsa de deporte. Por lo tanto, el Tribunal no asume la tesis de que los artilugios explosivos y los terroristas se desplazaron en este vehículo y en un Skoda modelo Fabia para desde Alcalá de Henares colocar en distintos trenes las mortíferas cargas. Simplemente ese hecho no está acreditado con la extensión que lo plantean las acusaciones."
Totalmente de acuerdo. Sin decirlo expresamente, el Tribunal del ll-M era consciente de que aquel hombre no era ninguno de los acusados ni de los fallecidos en Leganés: el misterioso hombre de la Kangoo pertenecía a la cuarta trama".

domingo, 1 de agosto de 2010

Libro del mes(agosto 2010):Dios en el pensamiento hispano del siglo XX.

El libro es obra de un grupo de pensadores que han colaborado entre sí y han sido coordinados por José Luís Cabria y Juana Sánchez Gey.

La secreta intención de esta gran obra es invitar a pensar y pensar sobre Dios, porque como dicen los autores, en definitiva nos ayudaría a vehicular un modo de ser y un modo de vivir más humanos. Dios es un tema vitalmente importante, e imprescindible, sin duda alguna.
Leamos un fragmento del libro:

“Tras el 11 de Septiembre y aprovechando su río revuelto, se desencadena una campaña interesada en declarar a los cuatro vientos que las religiones son la principal causa y fuente de los conflictos y males padecidos por el mundo (v.gr., Sarama­go adoctrina: la fe en Dios es una invitación a la violencia), que por tanto hay que eliminarlas yendo a su foco o raíz, que es Dios. Se trata de eclipsarle y borrarle del horizonte, desalojarle del mundo, de entre nosotros, que de una vez se haga real su profeti­zada muerte (Nietzsche).

Tal embaucamiento tendrá como vícti­mas a pobres incautos, crédulos, que con no demasiado esfuerzo podrían desenmascarar el gratuito prejuicio. El conjunto de la so­ciedad, sin embargo, lejos de sucumbir a la red o anzuelo de los pescadores, habrá aprendido de la historia justamente la lección opuesta, que no puede haber seria contención del mal, ni paz (el vocablo Dios, racionalmente purificado, es un imperativo de paz), ni posible humanismo (serenidad y equilibrio psicológico a nivel individual, solidaridad, orden, cohesión y desarrollo en el social) sin un teísmo de base, sin una religión sana y razonable como soporte. Es premisa "sine qua non"..

Con tantos siglos a su espalda la Humanidad conoce sobrada­mente este proceso inexorable: la desaparición de Dios conlleva necesariamente la aparición de ídolos sustitutos (fetiches, fantas­mas) que se enseñorean de la existencia, causando primero un empobrecimiento general del hombre y por fin su aniquilación. Sin la conciencia de Dios todo está permitido, se sigue inevita­blemente el nihilismo, nada vale nada, todo da igual, no hay dis­tinción entre lo bueno y lo malo éticamente. El radical relativis­mo postmodemo, su falta de referentes, criterios y medidas explica gran número de existencias erráticas, desajustadas y des­estructuradas. Si llegara a olvidarse completamente de Dios, lo cual de momento es simple hipótesis de futuro, el hombre se ha­bría convertido en un animal ingenioso, habría involucionado en la escala de vivientes hacia un estadio prehumano, incapaz ya de interrogarse sobre el todo y su sentido. Nos interesa absoluta­mente que dicha hipótesis no llegue a verificarse, sería lo peor que nos aconteciera, ni siquiera podríamos ya ser conscientes de ello para lamentarlo, al carecer de la antigua dignidad -siempre amenazada-. Por nada del mundo tendríamos que vemos empla­zados ante tal estado de cosas.


Sin Dios como norte, fondo y quicio, la Humanidad queda desnortada, desfondada y desquiciada. La «muerte de Dios» arras­tra consigo el derrumbe de los pilares -valores- sobre los que se asienta el edificio de la convivencia: verdad, sentido, justicia, res­peto, libertad, esperanza ... , o sea, desemboca en la muerte del hombre. Ese es el drama. Sin Dios la certeza y verdad del cono­cimiento son infundables, quedan suspendidas, en el aire (Des­cartes), la injusticia y el mal sin respuesta, el comportamiento éti­co-moral sin una roca inconmovible donde anclarse (Kant), el hombre es una inútil pasión de felicidad (Sartre), no hay funda­mento para el ser ni para el saber ni para el derecho ni para la li­bertad, que no pueden sostenerse en sí mismos o por sí solos.



jueves, 22 de julio de 2010

Libro del mes (Julio 2010): Guía políticamente incorrecta del Islam.


El autor del libro es Robert Spencer es el director del Observatorio de la Yihad y es profesor asociado en la Free Congress Foundation. Es autor de varios libros sobre el Islam, entre los que destacan Islam Unveiled: Disturbing Questions About The World,s Fastest Growin Faith y Onward Muslim Soldiers: How Jihad Still Threatens America and the West, así como ocho monografías y cientos de artículos.
EL ISLAM, LA RELIGIÓN DE LA GUERRA
Aquellos que combaten en la yihad van a disfrutar de un nivel superior del Paraíso que los demás:
La autoridad Abu Sa'idjudri ha trasmitido que el Mensajero de Alá (que la paz sea con él) le ha dicho: Abu Sa'id, aquel que acepta de buena gana a Alá como su Señor, al islam como su religión y a Mahoma como su Apóstol, necesariamente tendrá derecho a entrar al Paraíso. Él (Abu Sa'id) pensó en esto y dijo: Mensajero de Alá, repite esto para mí. Él (el Mensajero de Alá) lo hizo y dijo: existe otro acto que eleva la posición del hombre en el Paraíso a un grado cien veces (superior), y la elevación de un grado al siguiente es equivalente a la distancia entre el cielo y la tierra. Él (Abu Sa'id) dijo: ¿Cuál es ese acto? Él respondió: ¡La yihad por Alá' ¡La yihad por Alá!

En otra ocasión «un hombre llegó hasta el Apóstol de Alá y dijo: "Instrúyeme acerca de ese hecho que equivale a la yihad (como recompensa)". Él respondió: "No conozco tal hecho".
MAHOMA VS, JESÚS
"Bienaventurados seréis cuando os injurien yos persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos»,
Jesús (San Mateo, 5: 11)
"Matadles dondequiera que los encontréis y expulsadles de donde os hayan expulsado, pues la opresión es aún peor que matar»,
Corán, 2: 191
Tres alternativas
En un hadiz de capital relevancia, Mahoma esboza tres alternativas que los musulmanes pueden ofrecer a los no musulmanes.
Suleimán b. Buraid ha informado a través de su padre que cuando el Mensajero de Alá (que la paz sea con él) ponía a alguien al mando de un ejército o de un destacamento iba a exhortado especialmente a temer a Alá y a ser bueno con los musulmanes que estuvieran con él. Él les diría: combatid en nombre de Alá y por Alá. Luchad contra quienes descreen de Alá. Haced la guerra santa [ ... ] Cuando encontréis a vuestros enemigos, que son politeístas, invitadlos a que realicen tres tipos de acciones. Si ellos responden a alguna de ellas, aceptadlo y evitad hacerles ningún daño. Invitadlos a aceptar el islam; si ellos te responden, acéptalos y desiste de luchar contra ellos [ ... ] Si ellos se niegan a aceptar el islam, pídeles que paguen laJizya. Si están de acuerdo con el pago, acéptalo y no les pongas las manos encima. Si se niegan a pagar el impuesto, busca la ayuda de Alá y lucha contra ellos.t?
Las alternativas para los no creyentes son:
Aceptar el islam.
Pagar la jizya, el impuesto a los no musulmanes, que es la piedra angular de todo un sistema de regulaciones humillantes que institucionalizan el estatus inferior que tienen los no musulmanes en la ley islámica.
Combatir junto a los musulmanes.
Siempre hay que recordar que la «coexistencia pacífica como iguales en una sociedad pluralista» no figura entre las alternativas.
En otro hadiz, que se repite varias veces en la colección de las tradiciones que los musulmanes consideran más fiables, Mahoma dice que a él se le ha «ordenado combatir contra el pueblo» hasta que se conviertan en musulmanes, y que quienes se resisten a ello se arriesgan a perder sus vidas y sus propiedades: «El Profeta ha hablado con claridad acerca de su propia responsabilidad para ir a la guerra por la religión que ha fundado: "[Alá] me ha ordenado combatir contra la gente hasta que ellos testifiquen que solamente Alá merece la adoración, y que Mahoma es el Mensajero de Alá y realicen sus salat (rezos) y entreguen la zakat, de modo que si ellos hacen todo esto, podrán poner a salvo sus vidas y propiedades, con excepción de lo dictado por las leyes islámicas, y el cálculo [las cuentas] será [efectuado] por Alá''.


viernes, 9 de julio de 2010

4º E.S.O. ÉTICA: Epílogo del ciudadano.

Josif Vissarionovich Dhzugasvili, Stalin

En una mísera choza de la aldea Georgiana de Gori, nació el 21 de diciembre de 1879 Josif Vissarionovich Dhzugasvili, más tarde conocido como "Stalin", acero en ruso. Su padre era un zapatero analfabeto y borracho y su madre trató de darle lo mejor cuando rogó su ingreso en el seminario teológico de Tiflis. Como es obvio, aquello no prosperó y, tras conocer a un grupo marxista de la capital georgiana, fue expulsado del seminario. Su juventud fue ajetreada: encarcelado, deportado a Siberia, logró escapar y huir a Berlín y Estocolmo, pero regresó clandestinamente y, convertido en terrorista, ayudó a Lenin en los preparativos de la revolución de 1917. Con él forjó la visión de una Rusia comunista y tras la muerte de Lenin en 1924, la consolidó, sangrientamente, en la esfera mundial.
Su furor inquisitorio se instaló sin escrúpulos en la década de los 30. Periodistas, sacerdotes, artistas o escritores eran acusados de ser "socialmente dañinos" y se les asesinaba o se les deportaba a Siberia. Lo mismo ocurría con oficiales del Ejército Rojo o, sencillamente, con obreros y campesinos. Todo valía para conservar el poder; esta era su misión como líder.
Al lado del tremendo costo social que habla de varias decenas de millones de víctimas, Stalin, implantó planes económicos que convirtieron a la Unión Soviética en una potencia mundial. El estallido de la Segunda Guerra Mundial sorprendió a Rusia en plena fase de crecimiento. Stalin firmó con Hitler un tratado de no agresión (1939). Sin embargo, pronto pactó con los aliados y, con la heroica resistencia del pueblo ruso, casa por casa, consiguió rechazar el avance alemán. Occidente pagaría un alto precio por la alianza con Moscú en las conferencias de Teherán, Yalta y Potsdam.



El sagaz Stalin logró que se le permitiera dominar la Europa del Este. Terminada la guerra vino otra oleada de torturas y matanzas de miles de bielorrusos, cosacos y ucranianos, acusados falsamente de colaboracionismo con Hitler. Nunca se sabrá con precisión las atrocidades cometidas por este hijo de zapatero, ya que muchas de sus víctimas yacen bajo tierra en medio de la inmensidad de los bosques y la nieve de las estepas rusas.
En la última etapa de su vida, su leyenda había crecido hasta la desmesura más absoluta. Su salud se había hecho precaria. No podía soportar relaciones estrechas con otras personas, dada su recelosa actitud, que llegaba hasta la psicopatía. La mejor imagen de esta época de su vida la ofrecen las memorias de Kruschev. "En esta época -escribió su sucesor en el poder- no importaba qué cosa podía sucedernos. Se iba a las reuniones en la dacha de Stalin porque no había más remedio, pero no se sabía si acabarían en una promoción personal o en el fusilamiento".
En los cuatro últimos años de su vida, dio más que nunca la sensación de haberse convertido en un completo paranoico. El 2 de marzo de 1953 Stalin sufrió un derrame cerebral mientras se hallaba solo en su apartamento, en Moscú. Sin embargo, la noticia fue ocultada, ya que había pánico frente a una reacción violenta en caso de una eventual recuperación. Sus hombres de confianza no se atrevían a ingresar a la habitación y aguardaban en el portal del edificio. Era el resultado de su manera de gestionar a sus colaboradores.
Sólo en grupo, sus hombres más cercanos se atrevieron a acercarse al lecho del enfermo. Kruschev tenía los ojos enrojecidos por el llanto, mientras que el frío Beria, odiado jefe de la policía secreta, se situaba muy cerca del rostro de Stalin para demostrar preocupación y afecto, mientras tenía los ojos abiertos. Cuando cerraba los párpados y se sumía en coma, Beria se mofaba de su viejo mentor ante la presencia horrorizada de los demás. El reloj marcaba las 22: 10. De pronto, intentó erguirse, cayó en ataques de sofocación, miró con ira a sus seguidores, y murió.

Gonxha Agnes Bojaxhiu, Madre Teresa de Calcuta

El 26 de agosto de 1910, en Skopje, una ciudad situada en los Balcanes (hoy capital de Macedonia; entonces, en plena Albania) nació la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu. Recibió en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes. La repentina muerte de su padre, cuando tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente en el carácter y la vocación de su hija que, en septiembre de 1928 ingresó en la Congregación de las Hermanas de Loreto con el nombre de Hermana Teresa. Llegó a Calcuta en 1929, a la escuela para chicas Sto Mary, de la que en 1944 llegó a ser directora. Sus 20 años en Loreto se caracterizaron por su caridad, alegría, altruismo y coraje, así como por su capacidad para el trabajo duro y un talento natural de organizadora.
El lO de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling, Madre Teresa recibió su "inspiración," su "llamada dentro de /a llamada". Fue su visión. Ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida. "Ven y sé mi luz", Jesús le suplicó. "No puedo ir solo ". Madre Teresa fundó entonces la Congregación de las Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres, con el conocido sari blanco orlado de azul. Era su misión. En 1948 va por vez primera a los barrios pobres. Visitó a las familias, lavó las heridas de algunos niños, se ocupó de un anciano enfermo que estaba extendido en la calle y cuidó a una mujer que se estaba muriendo de hambre y de tuberculosis. Comenzaba cada día comulgando a Jesús en la Eucaristía y salía de casa, con el rosario en la mano, para encontrar y servir a Jesús en "los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba". Después de algunos meses comenzaron a unirse a ella, una a una, sus antiguas alumnas.


El Decreto de aprobación por Pablo VI a la Congregación en 1965, animó a Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Ésta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes. Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los años noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba. Madre Teresa fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963, en 1976 la rama con templativa de las Hermanas, en 1979 los Hermanos Contemplativos y en 1984 los Padres Misioneros de la Caridad. Sin embargo, su inspiración no se limitó solamente a aquellos que sentían la vocación a la vida religiosa. Creó los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los Misioneros de la Caridad Laicos. En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, Madre Teresa inició también en 1981 el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi como un "pequeño camino de santidad" para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu. De esta manera y con estas fundaciones gestionó y organizó a las personas que vieron en su seguimiento una vocación.
Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en Madre Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos premios y especialmente el Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez mayor. Ella recibió, tanto los premios como la creciente atención "para gloria de Dios y en nombre de los pobres".
Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios. Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia.


En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo.
Después de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. El 5 de septiembre, la vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno de India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. A causa de lo extendido de la fama de santidad de Madre Teresa en Octubre de 2003 fue beatificada por Juan Pablo II.
"De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús". De pequeña estatura, firme como una roca, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente por los más pobres entre los pobres.

Ahí los tenemos: dos líderes del último siglo. Dos personas con una visión, una misión y una capacidad de gestión que influyó sobre millares de otras más. ¿Quién transformó más radicalmente el mundo? ¿Quién le aportó más valor? é Quién creó algo más nuevo para los otros?

4º E.S.O. Ética: Tercer Trimestre: El ciudadano.

TOLERANCIA, PLURALISMO Y MANIPULACIÓN.


En 1995, la ONU consideró necesario proclamar el “Año internacional de la Tolerancia”, apenas medio siglo después de Auschwitz, Katyn e Hiroshima. Se había roto el consenso del “nunca más”. Bosnia, Kurdistán, Ruanda……Dejaban en evidencia a los más optimistas que pensaron que los horrores y genocidios no se volverían a repetir.
Nuestro mundo está convulso y los viejos fantasmas de la tiranía, y de la cobardía de quienes no la padecen parecen haber vuelto. Ante ello, es preciso retomar los valores de la tolerancia y el pluralismo, y despertar nuestra inteligencia para prevenirnos de la manipulación.

La tolerancia está entre las virtudes más aplaudidas y que más permiten presumir, pero es de las más difíciles de practicar. Tolerar no es tolerar a los demás. A los demás, con sus diferencias, hay que respetarlos, que es más que tolerarlos. La tolerancia es la actitud ante lo que no es bueno pero que se debe consentir. Se podría definir como "permitir un mal cuando se piensa que impedirlo traería consigo un mal aún peor o impediría un bien superior". La tolerancia implica por tanto una jerarquía de bienes y valores en quien la practica.
La convivencia exige tolerancia pero no todo se debe tolerar. El resto de partidos de la Alemania de entreguerras no debió tolerar al nazi NSDAP. ¿y hoy? ¿Debemos tolerar el tráfico de personas, de drogas o de armas? ¿Es intolerante el actual gobierno alemán que sí que prohíbe ahora actos y asociaciones neonazis? ¿Cuál es el límite entre lo tolerable y lo intolerable? En las sociedades confiadas al imperio de la ley y del derecho hay que dejar en manos del poder judicial el trazado de esta frontera. Pero podemos señalar que es necesario que el legislador haya antes actuado desde una jerarquía de valores que respete la dignidad de las personas y que el juez obre desde la prudencia.

El pluralismo es el respeto a la diversidad. Es la disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar -distinta raza, distinta religión, distintas costumbres- que no son la nuestra. No es ya el aceptar un mal (tolerancia) sino admitir un bien que no se nos aparece como tal bien con evidencia, pero que sabemos que lo es. Es muy difícil ser profundamente pluralista sin el respeto hondo y sincero a los demás, a su condición de personas dotadas de infinita dignidad.

Hablar de la manipulación es más complicado. Es la utilización de la apariencia de verdad para confundir y para obtener fines espurios, adulterados, falsos. En la edad de la información es una tentación en la que ya han caído muchos poderosos para reforzar su poder. Para defendernos, es necesario recurrir al criterio del que se ha hablado antes, a una profunda honradez intelectual y a una despierta claridad de ideas. "Esta claridad de ideas nos da cierta libertad interior frente a los ardides de los manipuladores. Pero no hay que olvidar que éstos son "prestidigitadores de conceptos", "ilusionistas de la mente" y necesitamos conocer de cerca sus tácticas arteras para no ser burlados por su arte de la tergiversación". (Alfonso López Quintás. Descubrir la grandeza de la vida).

El manipulador es un gran técnico de las palabras. En la antigua Grecia se llamaban sofistas. "El manipulador no quiere promocionar nuestra personalidad, nuestro conocimiento profundo de los valores, nuestra libertad creativa ... ; actúa, subrepticiamente, sobre nuestros centros de decisión para que sigamos sus consignas y defendamos sus intereses. No habla a nuestra inteligencia ni respeta nuestra libertad. Por eso no necesita ser muy inteligente para dominarnos, sino un tanto astuto" (Alfonso López Quintás. Descubrir la grandeza de la vida).

Podemos ver un ejemplo de esta técnica. Es casi como seguir los pasos de una una receta de cocina. Primero se incluye un nuevo concepto bajo el mismo género. Luego se trata de equiparar su naturaleza y por tanto, sus derechos legales, del concepto clásico con el recién "acogido". Y por fin, hemos desnaturalizado al primero. Verbigracia: la familia. Existía, tranquilamente, la idea de familia, tal y como la habían concebido todo el mundo: hombres buenos y hombres malos, antiguos y modernos, derechistas e izquierdistas; la de siempre: un padre, una madre, unos hijos ... Ampliable si se quería a abuelos, tíos y sobrinos, ... Nada especial, vaya. De repente, deja de ser "familia" y pasa a ser "familia-tradicional", al lado de la recién llegada "familia no-tradicional”:

"Siempre se me ha antojado entre redundante y rocambolesco que a la familia se la moteje de «tradicional». No me causaría mayor asombro si mañana entrara en un restaurante y, tras solicitar al camarero un guiso de conejo, éste me respondiese: «Perdone el señor, ¿se refiere a un conejo tradicional? Porque también podemos ofrecerle un conejo bípedo». «¿y cómo han logrado obtener conejos bípedos? -preguntaría yo, sobresaltado ante la mención de tan portentosa quimera-o ¿Mediante manipulación genética?». «Oh, no señor -rne respondería el camarero, con una sonrisita condescendiente-, son conejos criados del modo más natural: además de caminar sobre dos patas, tienen plumas en lugar de pelo y corona su cabeza una graciosa cresta». «Pero usted me está describiendo un pollo -le objetaría un tanto mosqueado al obsequioso camarero-o Y yo lo que deseo comer es conejo». «Creo que el señor no me ha entendido: existe un conejo tradicional, que hociquea y pega brinquitos; y existe un conejo bípedo, que se reproduce mediante huevos y come por el pico». «Que no, hombre, que no, que eso que usted llama conejo bípedo es un pollo de libro, un pollo de los de toda la vida, vamos», insistiría yo, entre divertido y exasperado. Ante lo cual, el camarero, herido en la víscera del orgullo y con ademán autoritario, me expulsaría del restaurante, murmurando: «Habráse visto, qué tío carca. iPretender que los conejos tradicionales son los únicos que existen!.
Una impresión de desconcierto similar me golpea cuando oigo hablar de «familia tradicional», como una más de las posibles formas de familia. Uno puede entender que la gente se lo monte como quiera y pruebe las más imaginativas modalidades de combinación humana; uno puede entender incluso que, de resultas de algún trauma infantil o como consecuencia de una indigestión de pienso ideológico, llegue a aborrecer la familia. Pero que alguien que aborrece la familia desee usurpar su nombre ya requiere una explicación clínica. Yo, por ejemplo, aborrezco la gimnasia y me precio de no haber visitado en mi puñetera vida uno de esos quirófanos con olor a sobaco donde la gente mata su salud haciendo pesas y bicicleta ciclostática; pero cuando tengo que rellenar algún impreso oficial no se me ocurre poner en la casilla de la profesión «gimnasta de sofá». Tampoco pretendo concurrir en ninguna olimpiada, ni convencer a nadie de que mis confortables michelines, que tanto me abrigan en invierno, son en realidad músculos abdominales hiperdesarrollados. Digamos que acepto con plácida naturalidad que carezco de dotes gimnásticas; no entiendo por qué cierta gente que carece de dotes para fundar una familia pretende, en cambio, que la modalidad alternativa de combinación humana que escogen sea designada con el nombre que en realidad tanto detestan. Supongo que tanta terquedad obedece en el fondo a la supervivencia de un complejito; pero los complejitos, que merecen nuestra caridad, no pueden provocar el torcimiento del lenguaje. De una señora gorda podremos decir, por cortesía o sentido del humor, que está lozana, jamona o maciza; ponderar su esbeltez, en cambio, constituye un ejercicio de cinismo.

Y, salvo que juguemos al cinismo, hemos de reconocer que familia no existe más que una. Cuando decimos «familia tradicional» estamos formulando en realidad un pleonasmo, tan grotesco e hilarante como si dijéramos que después de comer nos gusta dar un «paseo pedestre». ( ... ). Podemos jugar a torcer el lenguaje cuanto deseemos, podemos marear las palabras y someterlas a centrifugados y travestismos pintorescos; pero, por mucho que nos empeñemos, un pollo seguirá siendo un pollo, aunque lo envolvamos con una piel de conejo."
(Juan Manuel de Prada, publicado en A.B.C.)

ÉTICA 4º E.S.O. Segundo Trimestre: El ciudadano

El bien común.

Nuestra existencia en sociedad tiene una finalidad común a todos. Es la ayuda mutua, lo que llamamos bien común. Es en lo que la sociedad en su conjunto imita a la familia. En ésta, todos sus miembros entregan sin miedo todo lo que son sin perder su individualidad, la cual queda además reforzada. La familia transmite al resto de la sociedad sus principales obligaciones con respecto a la persona y la primera es la del bien común.
"Muy bien dijo Platón que no hemos nacido para nosotros únicamente, sino que una gran parte de lo que somos se lo debemos a nuestros padres, y otra a los amigos. Y según afirman los estoicos, todo cuanto produce la tierra fue creado para el uso de los hombres, y los hombres para los hombres, de forma que puedan servirse de provecho entre sí y a los demás. Por eso debemos promover la utilidad común con el mutuo intercambio de obligaciones, dando y recibiendo el fruto de nuestro trabajo y de nuestras facultades”. (Cicerón. “Los oficios.)

La sociedad tiene la obligación de atender a los más necesitados para promover el bien común. Hay quien propone que sea el Estado quien se ocupe de todas las tareas de redistribución social. Pero esta idea es profundamente dañina para la propia sociedad, ya que con la excusa de esa delegación pierde la sensibilidad solidaria y la pone en manos de un Estado que garantiza más su capacidad de imponerse que el sentido de la justicia. Sin embargo, siempre han estado vivas, especialmente en determinados sectores sociales, la preocupación eficaz y la solidaridad para con los que lo pasan peor.
(En España fue impresionante la cantidad de voluntarios que acudieron a Galicia a limpiar las playas cuando tuvo lugar el accidente del petrolero Prestige. O lo son aún hoy los que acuden a sofocar los incendios que verano tras verano asolan nuestro país. O los bañistas de Canarias que no dudan en dejar un día de playa para atender a los inmigrantes africanos que llegan en los cayucos, esas barcazas que los vomitan casi como cadáveres a los que logran sobrevivir hasta nuestras costas. O la reacción de la gente anónima para atender los más de 1.500 heridos en el ll-M. Por no hablar de los miles de misioneros y voluntarios que gastan escondidamente sus vidas exclusivamente por los más necesitados en sus propios países.)


La que debe ser primera conquista del bien común es el bienestar material; no tanto la obtención de un conjunto suficiente de recursos como la participación justa de todos los ciudadanos en ellos. Es lo que también llamamos derecho a la igualdad de oportunidades.

La segunda obligación de la sociedad con relación al bien común es la paz. No tanto la individual -que es tarea de cada uno- sino la paz social. Y no debe ser el resultado del temor a la represión, sino el equilibrio de toda la sociedad para que -sin violencia ni excesivas tensiones- sea posible a cada ciudadano procurarse los fines propios y los de la comunidad. En el siglo XX, lamentablemente, se sucedieron ejemplos de sociedades -de entre las más avanzadas­ sometidas sin gran rechazo interno al miedo, la opresión y el horror.

"Una especie de glacial aliento se cierne sobre las calles de Alemania en la mañana del 9 de noviembre de 1938. De pronto, una mano asesina barre la pacífica existencia ciudadana de los judíos. Indefensos ciudadanos que son súbitamente expulsados a golpes de sus casas y torturados. Sus comercios demolidos y expropiados. Por todas partes arden las sinagogas. Todo alemán decente está horrorizado. Pero nadie se atreve a protestar en alta voz, pues esa protesta sería ahogada al instante en sangre y muerte”.
(Tomado de una biografía de Edith Stein. Filósofa alemana, judía, discípula de E. Husserl, se convirtió al catolicismo y se hizo carmelita poco antes de la Segunda Guerra Mundial. Falleció asesinada en Auschwitz. Fue canonizada en 1998. )

Son muchos los testimonios que podemos encontrar sobre la Alemania nazi y la pasividad generalizada de su sociedad durante el III Reich. Tampoco hoy en día podemos estar seguros de que nuestra propia sociedad esté lo suficientemente sana como para reaccionar ante una defección de sus dirigentes en la defensa de las libertades. La situación de los ciudadanos que mantienen incólume su espíritu libre es de tremenda debilidad en esas situaciones, aunque su valentía se hace entonces imprescindible.

"Mientras en mayo de 1942 las tropas alemanas se encontraban en los campos de batalla de Rusia y del Norte de África, unos estudiantes de la Universidad de Munich asistían a clases y compartían su aversión hacia el régimen nazi. Hans Scholl, Alexander Schmorell y Sophie Scholl formaban el núcleo de este grupo de amigos. Que pasó a llamarse La Rosa Blanca. Sophie Scholl nació el 9 de mayo de 1921 en Forchtenberg am Kocher, un pueblo del que su padre, Robert Scholl, era el alcalde. El arresto de su padre por haberse referido a Hitler frente a un empleado suyo como "El Flagelo de Dios", le causó una profunda impresión.

Para la familia Scholl la palabra "lealtad" significaba obedecer los dictados del corazón."Lo que quiero para ustedes es vivir con rectitud y libertad de espíritu, sin importar lo difícil que esto resulte", le dijo el padre a su familia.
Cuando en 1942 comenzó la deportación masiva de judíos, Sophie, Hans, Alexander y Jurgen compraron una máquina de escribir y una copiadora: "nada es tan indigno de una nación como el permitir que sea gobernada sin oposición por una casta que ha cedido a los bajos instintos... La civilización occidental debe defenderse contra el fascismo y ofrecer una resistencia pasiva antes de que el último joven de la nación haya derramado su sangre en algún campo de batalla". Los miembros de La Rosa Blanca trabajaron día y noche en secreto, produciendo miles de panfletos que enviaban a intelectuales desde sitios no detectables dentro de Alemania. Sophie compraba papel y sellos de correo en sitios diferentes para que sus actividades no llamaran la atención. La Gestapo había estado buscando a los autores de los panfletos desde que apareciera el primero. Un día. Sophie y Hans llevaron una maleta llena de folletos a la Universidad, y los dejaron en los pasillos para que los estudiantes los leyesen. Jakob Schmidt, un bedel de la Universidad y miembro del Partido Nazi, vio a Sophie y a Hans con los folletos y los denunció. Fueron llevados bajo arresto a la Gestapo. El "interrogatorio" de Sophie fue tan cruel que apareció ante el tribunal con una pierna rota. El 22 de febrero de 1943 Sophie, Hans y Christoph fueron condenados a muerte en la guillotina por el Tribunal del "Pueblo", que había sido creado por el Partido Nacional Socialista para eliminar a los enemigos de Hitler.
Las últimas palabras que Hans Scholl gritó desde la guillotina fueron: "iViva la Libertad!". “Córno podemos esperar que prevalezca la justicia cuando casi no hay gente que se brinde individualmente en pos de una causa justa", dijo Sophie. "Un día tan lindo, tan soleado, y debo irme", continuó diciendo horas antes de su ejecución. "Pero, qué importa mi muerte, si a través de nosotros miles de personas se despiertan y comienzan a actuar?


El miedo es la primera forma de violencia, un atentado contra la paz. Donde reina el temor la vida se encoge. Tristemente en la España de principios del s. XXI aún tenemos el ominoso ejemplo de una buena parte de la sociedad aplastada por el miedo, especialmente en el País Vasco.
Se permiten todas las comodidades y privilegios de las sociedades occidentales del primer mundo a condición de que se renuncie a la expresión de la propia libertad política. En esas circunstancias, para ser libre hay que ser héroe, y eso reduce significativamente el número de mujeres y de hombres que se atreven a ser libres. Los ciudadanos ya no preguntan entonces "¿qué puedo hacer?", sino ¿“qué me pueden hacer?".


Una sociedad está viva -tiene automovimiento y se marca sus propios fines- cuando considera suyo el deber de intervenir, de acuerdo con las posibilidades de cada uno, en las distintas esferas de la vida pública. y cuando no es así, surge el desinterés, el absentismo electoral, el fraude fiscal, laboral y social, y sólo queda en pie la egoísta defensa de los privilegios de la sociedad opulenta.
Dice el artículo 29.1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: "Toda persona tiene deberes respecto de la comunidad puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad". Se abre así el gran campo de las actividades culturales, asistenciales, benéficas, caritativas, deportivas, etc., cuya finalidad es el muy directamente el bien común y que son promovidas por la iniciativa de los propios ciudadanos.
Además de estas tareas enfocadas en directo al bien común, cualquier tarea o trabajo humanos, desde la sencilla limpieza del hogar hasta la dirección de una gran empresa, deben contribuir al bien común. De esta forma, estarán alineadas con el sentido de trascendencia que difunde el bien en el mundo y dignifica infinitamente a la persona.
El hombre no vive más que en sociedad. Es para él una obligación de justicia colaborar en la configuración de una sociedad más justa, aportando sus propias capacidades personales que, sin duda, habrá a su vez adquirido y desarrollado en la familia, la primera sociedad.
(Apuntes de Filosofía).